El Fibwi resiste, pero Estudiantes decide al final

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Fibwi Mallorca Palma
78 - 94
Movistar Estudiantes
Q1
20 - 18
Q2
26 - 26
Q3
16 - 25
Q4
16 - 25

El conjunto de Álex Formento compite de tú a tú durante 32 minutos ante uno de los grandes aspirantes al ascenso, pero el talento, el acierto exterior y la profundidad de la plantilla colegial decantan un partido que se rompió en el último cuarto.

Hay derrotas que dejan poco a lo que agarrarse y otras que, aun doliendo, permiten encontrar motivos para seguir creyendo. La del Fibwi Mallorca Bàsquet Palma ante el Movistar Estudiantes pertenece a esta segunda categoría, aunque el 78-94 final pueda dibujar una distancia mayor de la que existió durante buena parte de la tarde. El conjunto de Álex Formento plantó cara al líder de la Primera FEB, le discutió el partido desde el salto inicial y llegó a los últimos diez minutos con opciones de seguir peleando por la victoria. Después, el Estudiantes hizo valer aquello que distingue a los equipos construidos para aspirar a todo: una plantilla con talento, recursos para cambiar el rumbo de un encuentro y suficientes argumentos ofensivos para castigar cualquier concesión.

Son Moix asistió a un partido exigente, intenso y durante muchos minutos igualado. El Fibwi no se limitó a resistir el potencial de su rival, sino que encontró respuestas para incomodarlo, obligarlo a buscar soluciones y mantener la incertidumbre en el marcador. La defensa, el esfuerzo colectivo y una apuesta táctica que sorprendió a los colegiales permitieron a los mallorquines competir de verdad. Sin embargo, cuando el encuentro entró en su tramo decisivo, el acierto exterior del Estudiantes y la calidad de sus rotaciones terminaron inclinando la balanza. El equipo de Toni Ten se llevó una victoria por 78-94 que confirmó su condición de aspirante, mientras el Fibwi se quedó sin premio después de ofrecer una imagen competitiva ante uno de los rivales más fuertes de la categoría.

Un Fibwi valiente y una zona que incomodó al líder

El encuentro comenzó con el Fibwi dispuesto a jugar sin complejos. El intercambio inicial de canastas encontró respuesta en una defensa intensa, con ayudas, actividad cerca del aro y voluntad de disputar cada posesión. Dos tapones consecutivos de Garmine Kande encendieron Son Moix y resumieron bien el espíritu con el que los locales afrontaron el desafío: no bastaba con reconocer la calidad del Estudiantes; había que obligarlo a ganarse cada punto. El primer cuarto terminó con ventaja mallorquina, 20-18, una recompensa al trabajo de un equipo que había entendido que necesitaba competir desde la energía y la concentración.

La igualdad se mantuvo en el segundo periodo. El Fibwi encontró puntos en distintas manos y evitó que el talento individual del conjunto madrileño se tradujera en una escapada en el marcador. Osvaldas Matulionis comenzó a encontrar buenas sensaciones desde el perímetro, Shilo Jackson se hizo notar cerca del aro y el equipo sostuvo su propuesta sin perder la paciencia. El Estudiantes no conseguía despegarse y los locales llegaron a colocarse por delante en un tramo de partido en el que la diferencia entre ambas plantillas no se estaba reflejando en la pista.

Una de las claves estuvo en la defensa zonal preparada por Álex Formento. No es la alternativa que más le gusta al técnico mallorquín, pero el cuerpo técnico entendió que podía ser una herramienta útil para alterar el ritmo ofensivo del rival y evitar que encontrara con facilidad sus situaciones habituales. La apuesta funcionó durante muchos minutos. El Estudiantes tuvo que pensar, ajustar y buscar otras vías para atacar, mientras el Fibwi aprovechaba esa incomodidad para mantenerse dentro del encuentro.

Después del partido, Toni Ten reconoció que la zona planteada por los mallorquines les había hecho daño. La valoración del entrenador visitante confirmó que la propuesta de Formento no había sido un recurso testimonial, sino una decisión táctica capaz de condicionar a un equipo que llegaba invicto y con una enorme capacidad ofensiva. El propio técnico del Fibwi se mostró satisfecho por la manera en que sus jugadores habían plantado cara a uno de los conjuntos más potentes de la liga. No era una cuestión de conformarse con competir, sino de reconocer que el equipo había encontrado argumentos para discutirle el partido a un rival de enorme nivel.

El descanso llegó con un 46-44 favorable al Fibwi. El marcador no solo mantenía viva la esperanza, sino que premiaba el trabajo de un equipo que estaba siendo capaz de llevar el encuentro a un terreno incómodo para el favorito.

El Estudiantes aprieta, el Fibwi responde

Tras el paso por vestuarios, el partido siguió abierto. El Estudiantes elevó su nivel de acierto y empezó a encontrar con mayor continuidad el camino hacia el aro, especialmente desde el exterior. Pero el Fibwi no se descompuso. Cuando los visitantes intentaron abrir una brecha, los mallorquines volvieron a responder, pelearon cada rebote y consiguieron mantenerse cerca en el marcador.

El tercer cuarto fue el momento en el que el talento ofensivo del conjunto colegial comenzó a pesar con mayor claridad. Kaspar Treier encontró el aro con regularidad, Jordan Walker aportó puntos importantes y Juan Pablo Vaulet castigó desde diferentes situaciones. El Estudiantes tenía demasiadas vías para hacer daño como para que la defensa local pudiera mantenerlas todas bajo control durante los cuarenta minutos, pero el Fibwi siguió encontrando la manera de resistir.

El momento más significativo llegó cuando el marcador reflejaba un 62-66. Los mallorquines continuaban dentro del partido, con opciones de afrontar el último cuarto a una distancia perfectamente remontable. Sin embargo, un triple visitante permitió al Estudiantes cerrar el periodo con un 62-69 que empezó a cambiar el escenario. La diferencia era de siete puntos, no una sentencia, pero sí una señal de que el líder había empezado a encontrar el camino para imponer su superioridad.

El Fibwi había aguantado durante más de treinta minutos y todavía tenía margen para discutir el desenlace. Lo que necesitaba era sostener el esfuerzo, acertar en los momentos importantes y evitar que el rival convirtiera cada pequeña ventaja en una oportunidad para romper el partido. Ahí es donde el encuentro empezó a exigir algo más que voluntad.

Cuando la profundidad marca la diferencia

El último cuarto terminó por explicar la distancia entre ambos equipos. El Fibwi intentó mantenerse en la pelea, pero cada vez encontró más dificultades para contener el caudal ofensivo del Estudiantes. A falta de siete minutos, el marcador era de 66-75. Los locales todavía buscaron una reacción, pero el conjunto madrileño respondió cada vez que sintió amenazada su ventaja y encontró en Omar Silverio al jugador capaz de asestar el golpe definitivo.

El dominicano, que terminó con 14 puntos y cuatro triples convertidos en ocho intentos, apareció en el momento más delicado para los mallorquines. Su acierto desde el perímetro ayudó a abrir una distancia que el Fibwi ya no pudo cerrar. Cuando los locales intentaron volver a acercarse, el Estudiantes encontró otra respuesta y llevó el marcador hasta el definitivo 78-94.

El último parcial, un 16-25, reflejó esa diferencia de recursos. El Estudiantes no solo tenía jugadores capaces de resolver individualmente, sino que podía repartir la responsabilidad anotadora entre distintas piezas sin depender de una única actuación. Kaspar Treier firmó 16 puntos; Jordan Walker y Omar Silverio sumaron 14 cada uno; Juan Pablo Vaulet aportó 13 y Travis Munnings, 11. Cinco jugadores colegiales superaron la decena de puntos, una muestra de la amplitud ofensiva de un equipo que aspira a pelear por el ascenso directo.

En el Fibwi, Shilo Jackson y Lysander Bracey terminaron con 16 puntos cada uno, Đorđe Simeunović aportó 13 y Matulionis añadió 12. Cuatro jugadores alcanzaron los dobles dígitos, pero el conjunto mallorquín no pudo igualar la producción exterior del visitante. El Estudiantes convirtió 18 de sus 41 triples, un notable 43,9 %, frente a los 10 de 30 del Fibwi. Esa diferencia de ocho triples supuso 24 puntos, una brecha demasiado grande para un equipo que había conseguido mantener el partido igualado durante tantos minutos.

Los números también muestran que el Fibwi no fue inferior en todos los aspectos. Anotó 30 puntos en la pintura, por los 28 del Estudiantes, y sumó 18 asistencias, solo una menos que su rival. La batalla por el rebote terminó con ventaja visitante, 39-34, y la producción desde el banquillo también favoreció al Estudiantes, que sumó 44 puntos frente a los 37 mallorquines. No fue una derrota provocada por una única circunstancia, sino por la combinación de acierto exterior, profundidad y capacidad para sostener el nivel cuando el cansancio y la presión empezaron a pesar.

Toni Ten mira al ascenso; Formento, al camino

Las ruedas de prensa dejaron dos lecturas complementarias de lo sucedido. Toni Ten reivindicó la ambición del Movistar Estudiantes, un proyecto construido para competir por todo y que no esconde su objetivo de regresar a la élite. El técnico colegial reconoció, al mismo tiempo, las dificultades que le había planteado la defensa zonal del Fibwi, una señal de que el líder tuvo que trabajar para encontrar soluciones antes de terminar imponiendo su calidad.

Álex Formento, por su parte, puso el acento en la respuesta de su equipo. El entrenador mallorquín no es un enamorado de la defensa en zona, pero explicó que la habían preparado porque consideraban que podía funcionar ante las características del rival. Y funcionó durante buena parte del encuentro. Formento se mostró muy satisfecho por la manera en que sus jugadores compitieron ante uno de los conjuntos más fuertes de la liga, sin que eso significara dar por bueno el resultado ni renunciar a seguir mejorando.

La diferencia entre ambos proyectos existe y sería absurdo ignorarla. El Estudiantes dispone de una plantilla larga, talento contrastado y objetivos de máximo nivel. El Fibwi está construyendo su camino en Primera FEB y necesita convertir actuaciones como esta en una base sobre la que crecer. Pero el partido también dejó una conclusión valiosa para los mallorquines: si mantienen la intensidad defensiva, encuentran soluciones tácticas y son capaces de sostener el esfuerzo durante más tiempo, pueden competir ante rivales de enorme exigencia.

La derrota no suma en la clasificación y el equipo tendrá que seguir trabajando para transformar las buenas sensaciones en victorias. Pero tampoco todo lo que deja un partido cabe en el marcador final. El Fibwi se vio superado en el último cuarto por un rival que tiene argumentos para aspirar a todo, aunque durante más de media hora consiguió discutirle el encuentro y obligarlo a buscar respuestas.

Son Moix vio al Estudiantes demostrar por qué es uno de los grandes candidatos de la temporada. También vio a un Fibwi que no se escondió, que preparó un plan para incomodar al favorito y que lo sostuvo durante buena parte de la tarde. La diferencia final fue de dieciséis puntos. La distancia entre los dos proyectos es real; la capacidad del Fibwi para competir, también.

El Estudiantes se llevó la victoria porque tiene fondo de armario para decidir partidos así. El Fibwi se quedó sin premio, pero encontró en su propia resistencia una razón para seguir creyendo.

Ficha técnica

Fibwi Mallorca Bàsquet Palma 78 (20-26-16-16): Shilo Jackson (16), Lysander Bracey (16), Đorđe Simeunović (13), Osvaldas Matulionis (12), Adrià Moncanut (7), Alessandro Scariolo (6), Sergi Huguet (6), Garmine Kande (2), Hugo Ferreira (0), Jaume Lobo (0). No jugaron Samuel Pons ni Osaretin Cerdà.

Movistar Estudiantes 94 (18-26-25-25): Kaspar Treier (16), Jordan Walker (14), Omar Silverio (14), Juan Pablo Vaulet (13), Travis Munnings (11), Lucas Giovannetti (8), Millán Jiménez (6), Fernando Zurbriggen (5), Jehyve Floyd (4), Iván Aurrecoechea (3), Boris Tisma (0). No jugó Leo Westermann

Árbitros: Ángel de Lucas de Lucas, Pablo Rodríguez Fernández y Pol Guadalajara Díaz.

Incidencias: Partido disputado el domingo 25 de octubre de 2026 en el Polideportivo de Son Moix, ante 2.100 espectadores.

Fotografía cedida por Fibwi Mallorca

Autor Vicenç Ropero

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Vicente Ropero
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