El Fibwi necesita algo más que un gran Simeunovic

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Club Ourense Baloncesto
83 - 73
Fibwi Mallorca Bàsquet Palma
Q1
23 - 20
Q2
18 - 20
Q3
26 - 11
Q4
16 - 22

La derrota en Ourense vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que ya estaba presente en la confección de la plantilla: la falta de alternativas naturales para dar descanso al único cuatro específico disponible mientras Xabi Beraza continúa sin incorporarse a la competición.

El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma regresó de Ourense con su quinta derrota en seis jornadas, después de caer por 83-73 en el Pazo dos Deportes Paco Paz. El resultado se explica, en buena medida, por un tercer cuarto que terminó de romper un encuentro que había llegado al descanso completamente abierto. Pero sería demasiado sencillo quedarse únicamente con ese parcial, con los dos triples convertidos de diecinueve intentos o con los errores individuales que terminaron penalizando al equipo. Hay problemas que se manifiestan durante cuarenta minutos y otros que empiezan mucho antes del salto inicial. Y la visita a Ourense volvió a dejar al descubierto uno de los que afectan a la construcción de esta plantilla.

Álex Formento identificó en la rueda de prensa posterior dos factores principales para explicar la derrota. Por un lado, el pobre porcentaje desde la línea de tres puntos, un 2/19 que el técnico no considera especialmente preocupante porque entiende que hay jornadas en las que los lanzamientos sencillamente no entran. Por otro, la acumulación de errores personales, una responsabilidad que asumió como propia y sobre la que reconoció que tendrá que trabajar para encontrar soluciones. Es una lectura honesta del entrenador, que no buscó excusas y se señaló a sí mismo como responsable de corregir determinados aspectos del juego.

Sin embargo, hay una tercera cuestión que merece atención y que no depende exclusivamente de lo que ocurra durante los entrenamientos. El Fibwi tiene un problema de equilibrio en su juego interior. Un problema que ya se podía anticipar cuando se confeccionó la plantilla y que, con el paso de las jornadas, empieza a tener consecuencias demasiado visibles.

Un cuatro imprescindible y sin relevo natural

Đorđe Simeunović volvió a firmar un partido de enorme exigencia individual. En Ourense disputó 35 minutos y 19 segundos, anotó 24 puntos, capturó nueve rebotes y terminó con 28 créditos de valoración. Fue, con diferencia, el jugador más valorado del Fibwi. Sus números hablan de su importancia, pero también de la carga que está soportando. El serbio es el principal argumento del equipo en la posición de cuatro, el jugador alrededor del cual se articula buena parte del juego interior y una pieza que ofrece soluciones tanto de espaldas al aro como en transición.

El problema es que Simeunovic no tiene un relevo natural en esa posición. Xabi Beraza figura en la plantilla como ala-pívot, pero su proceso de recuperación y reincorporación todavía no le permite ofrecer una alternativa regular. El equipo conoce esa circunstancia desde antes de comenzar la temporada y, mientras tanto, el peso de la posición recae prácticamente por completo sobre el jugador serbio.

No se trata de cuestionar su rendimiento. Al contrario: Simeunovic está respondiendo con actuaciones de mucho nivel, incluso en partidos en los que el equipo no consigue ganar. Pero una competición como Primera FEB no se puede afrontar confiando en que un solo jugador sostenga durante tantos minutos una posición tan determinante. Treinta y cinco minutos en pista pueden ser una necesidad puntual; cuando se convierten en una constante, dejan de ser una solución y empiezan a señalar una carencia.

Y esa carencia condiciona mucho más que los minutos de descanso. También limita las posibilidades de Formento para modificar el planteamiento, variar emparejamientos, proteger al jugador de problemas de faltas o encontrar otras combinaciones cuando el rival consigue cerrarle los espacios. Si Simeunovic necesita sentarse, el equipo tiene que buscar soluciones alternativas con jugadores que no ofrecen exactamente las mismas características. El entrenador puede adaptar el dibujo, pero no puede hacer aparecer en la plantilla un perfil que no está disponible.

Tres cincos y una posición sin cubrir

Aquí es donde la planificación deportiva merece una reflexión más profunda. El Fibwi incorporó tres jugadores para la posición de cinco, con Shilo Jackson, Garmine Kande y Osi Cerdà como alternativas para el juego interior, mientras que la situación física de Beraza ya hacía prever que su incorporación a la dinámica competitiva no sería inmediata. La apuesta por acumular recursos en el puesto de pívot puede tener sus razones, y cada uno de esos jugadores aporta características distintas, pero deja una pregunta difícil de esquivar: ¿no habría sido más equilibrado destinar alguno de esos recursos a reforzar la posición de cuatro?

La cuestión no es que sobren jugadores ni que los fichajes realizados carezcan de sentido. Jackson ha mostrado capacidad para producir cerca del aro, Kande ofrece presencia física y trabajo, y Cerdà es un jugador joven que necesita tiempo y oportunidades para crecer. El problema aparece cuando se observa el conjunto. Hay varias alternativas para ocupar el puesto de cinco, pero el equipo depende de Simeunovic para sostener el cuatro y no dispone de una solución equivalente mientras Beraza continúa fuera de la rotación habitual.

La diferencia entre tener jugadores interiores y tener una rotación interior equilibrada es importante. Se puede acumular centímetros, fuerza y capacidad de intimidación, pero si la plantilla no cuenta con suficientes alternativas para cubrir las distintas funciones del juego interior, el entrenador termina obligado a exprimir a determinados jugadores o a utilizar soluciones de emergencia. Y eso tiene un coste físico, táctico y competitivo.

La temporada es larga. Habrá lesiones, problemas de faltas, partidos con ritmos distintos y rivales que buscarán precisamente atacar las zonas más vulnerables. No parece razonable que el equilibrio de todo el juego interior dependa de que Simeunovic pueda mantenerse en pista durante más de treinta minutos cada jornada. Tampoco sería justo exigirle que, además de producir en ataque, rebotee, defienda, genere ventajas y sostenga la estructura del equipo sin que exista una alternativa real para darle descanso.

El 2/19 no explica toda la derrota

El dato de los triples es incontestable. El Fibwi convirtió solamente dos de sus diecinueve lanzamientos exteriores, un 10,5 %, una cifra que hace muy complicado ganar cualquier partido. Pero el análisis del acta ofrece algunos matices. Los mallorquines anotaron 24 de sus 39 tiros de dos puntos, un excelente 61,5 %, y sumaron 46 puntos en la pintura, catorce más que el Ourense. Es decir, el equipo encontró vías de anotación cerca del aro y no estuvo completamente bloqueado en ataque.

La diferencia estuvo también en otros apartados. Ourense capturó 35 rebotes por los 32 del Fibwi, anotó treinta puntos desde el banquillo frente a los quince de los mallorquines y aprovechó mejor las pérdidas rivales. Los gallegos sumaron quince puntos tras pérdida, mientras que el Fibwi solo consiguió seis. Son diferencias que, acumuladas, ayudan a entender por qué el encuentro terminó escapándose después de una primera mitad igualada.

El tercer cuarto fue el momento decisivo. Después de llegar al descanso con un 41-40, el Fibwi encajó un parcial de 26-11 que llevó el marcador hasta el 67-51. En esos diez minutos el equipo perdió continuidad, Ourense encontró el acierto exterior que no había tenido con la misma regularidad antes del descanso y la distancia se hizo demasiado grande. El último cuarto permitió recuperar parte del terreno, pero la reacción llegó cuando el partido ya estaba muy condicionado.

No sería justo atribuir ese parcial exclusivamente a la ausencia de un relevo para Simeunovic. El baloncesto es demasiado complejo para reducir una derrota a una sola causa, y el propio entrenador ha señalado aspectos del juego que deben corregirse. Pero tampoco sería razonable ignorar que una plantilla desequilibrada puede hacer más difíciles esos momentos. Cuando las rotaciones son limitadas en una posición, mantener la intensidad, encontrar respuestas y corregir sobre la marcha se convierte en una tarea todavía más complicada.

La responsabilidad de construir un equipo equilibrado

Álex Formento ha asumido públicamente su responsabilidad por los errores que el equipo comete en la pista. Es parte de su trabajo y también una muestra de autocrítica. Los jugadores, por su parte, están compitiendo, intentando adaptarse a una categoría exigente y ofreciendo actuaciones individuales que merecen ser reconocidas. Simeunovic es el ejemplo más evidente, pero la crítica que aquí se plantea no va dirigida a quienes se ponen la camiseta cada jornada.

La responsabilidad de confeccionar una plantilla equilibrada corresponde a quienes toman las decisiones deportivas. Y es ahí donde conviene detenerse. Si se sabía que Beraza iba a necesitar tiempo para incorporarse, la planificación debía contemplar ese escenario con alternativas suficientes. Apostar por tres perfiles de cinco mientras el puesto de cuatro quedaba prácticamente en manos de un único jugador podía parecer una distribución asumible sobre el papel, pero la competición está mostrando sus límites.

El Fibwi necesita corregir errores, mejorar su acierto exterior y encontrar más continuidad durante los cuarenta minutos. Eso no admite discusión. Pero también necesita revisar si los recursos de los que dispone están distribuidos de la manera más adecuada para competir en Primera FEB. Porque el problema no es que Simeunovic juegue bien, ni que tenga que asumir responsabilidades. El problema es que, cuando no está en pista, el equipo no cuenta con una alternativa natural que permita mantener el mismo equilibrio.

La derrota de Ourense deja deberes para el entrenador y para los jugadores, pero también debería abrir una reflexión en los despachos. No se trata de buscar culpables ni de cuestionar el compromiso de nadie. Se trata de entender que una temporada no se sostiene únicamente con buenos jugadores, sino con una plantilla capaz de cubrir sus propias necesidades.

Simeunovic está haciendo su parte. Quizá demasiado de su parte. Y el Fibwi necesita que el equipo que se construyó alrededor de él esté preparado para sostenerlo, no para depender de que pueda jugar treinta y cinco minutos cada sábado.

FICHA TÉCNICA

Primera FEB – Jornada 6

Club Ourense Baloncesto (23-18-26-16) 83: Darío Pérez (0), Xabier Oroz (2), Marc García (6), Oluwasesan Benjamin (5), Martín Fernández (19), Javier Nicolau (13), Eddy-Valentino Pinedo (5), Diogo Saraiva (12), Sean McDonnell (6), Martín Iglesias (2), Fabio Echave (0), Toms Leimanis (13).

Fibwi Mallorca Bàsquet Palma (20-20-11-22) 73: Hugo Ferreira (2), Đorđe Simeunović (24), Shilo Jackson (10), Alessandro Scariolo (0), Osi Cerdà (2), Adrià Moncanut (10), Sergi Huguet (9), Osvaldas Matulionis (2), Jaume Lobo (8), Lysander Bracey (5), Garmine Kande (1).

Árbitros: Francisco José Zafra Guerra, Israel Chacón Blázquez y Javier Sáez Ruiz.

Pabellón: Pazo dos Deportes Paco Paz (Ourense), 1.200 espectadores.

Fotografía de Club Ourense Baloncesto

Autor Vicenç Ropero

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Vicente Ropero
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