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El Fibwi Mallorca busca su primera victoria de la temporada ante un Alimerka Oviedo que también ha comenzado con dos derrotas. El equipo de Álex Formento necesita recuperar sensaciones, ensamblar sus piezas y encontrar la continuidad que todavía se le resiste.
Hay derrotas que duelen por la forma en que se escapan y otras que dejan una sensación más difícil de explicar. La del pasado domingo ante el Grupo Alega Cantabria pertenece a esa segunda categoría. El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma tuvo momentos para creer, llegó a mandar por once puntos y enseñó durante la primera mitad algunos de los argumentos sobre los que quiere construir su temporada. Pero después perdió el hilo, dejó que el partido se le escapara de las manos y acabó encajando un 76-88 que volvió a dejar la victoria pendiente. Ahora toca viajar a Oviedo, mirar hacia delante y tratar de encontrar respuestas en una competición que apenas acaba de comenzar.
El sábado, a las 20:00 horas, el Palacio de los Deportes de la capital asturiana será el escenario de un encuentro entre dos equipos que todavía no conocen el triunfo. El Alimerka Oviedo llega después de caer ante Cajasiete Gran Canaria y Covirán Granada, mientras que el Fibwi encadena las derrotas frente al Palmer Basket y el Grupo Alega Cantabria. La clasificación todavía tiene muy poco recorrido, pero el partido ofrece una oportunidad importante para ambos: empezar a convertir el trabajo de las primeras semanas en resultados y, sobre todo, en sensaciones que permitan crecer.
El Fibwi no necesita olvidar lo ocurrido en Son Moix, sino aprender de ello. Durante buena parte de la primera mitad ante Cantabria, el equipo de Álex Formento encontró el ritmo, el acierto y la energía necesarios para mandar en el marcador. Jaume Lobo castigó desde el perímetro, la circulación permitió encontrar buenas situaciones y el equipo llegó a disfrutar de una ventaja de 32-21. Había señales positivas, aunque todavía no suficientes para sostener el partido cuando el rival elevó su nivel físico y empezó a aprovechar los errores mallorquines.
La reacción cántabra antes del descanso cambió el escenario y el tercer cuarto terminó de inclinar la balanza. El Fibwi se quedó sin la claridad de los primeros minutos, perdió acierto y no encontró una respuesta colectiva capaz de frenar la dinámica visitante. Lysander Bracey, autor de 26 puntos, y los 17 de Lobo mantuvieron al equipo con opciones durante distintos tramos, pero el baloncesto necesita algo más que el talento individual cuando el partido se complica.
Esa es una de las tareas pendientes de este grupo: aprender a competir también cuando las cosas no salen como estaban previstas. El proyecto es nuevo, las piezas todavía necesitan tiempo para conocerse y el equipo está en pleno proceso de adaptación a las ideas de Formento. Nada de eso garantiza que las victorias llegarán por sí solas, pero sí ayuda a entender por qué el Fibwi todavía busca una versión más estable de su baloncesto.
Enfrente estará un Alimerka Oviedo que comparte el mismo balance, aunque sus dos derrotas han llegado ante rivales de enorme exigencia. En la primera jornada, los asturianos cayeron por un contundente 108-69 en la pista del Cajasiete Gran Canaria. Sin embargo, aquel resultado no cuenta toda la historia: el Oviedo compitió de tú a tú durante buena parte de la primera mitad y llegó a cerrar el primer cuarto por delante, antes de que el conjunto canario impusiera su superioridad física y abriera una brecha definitiva.
La segunda jornada ofreció una imagen más esperanzadora para los de Javi Rodríguez. En su estreno ante su afición, el Oviedo llegó al descanso con ventaja frente al Covirán Granada, después de firmar un excelente segundo cuarto. La segunda mitad volvió a penalizarle y terminó perdiendo por 67-77, pero el encuentro dejó claro que el conjunto asturiano puede competir cuando encuentra continuidad. Zaire Williams, con 17 puntos, lideró la anotación local, mientras que PJay Smith volvió a asumir responsabilidades ofensivas.
El Oviedo es, además, un equipo en construcción, con numerosos cambios en la plantilla y un grupo que todavía está asimilando los conceptos de su entrenador. Su necesidad de ganar es tan real como la del Fibwi y jugar en casa le concede un impulso adicional. Los mallorquines tendrán que estar preparados para un rival que querrá convertir el encuentro en el punto de inflexión de su inicio de temporada.
En un equipo que está buscando su identidad, la recuperación de Xabi Beraza puede convertirse en una de las noticias importantes de las próximas semanas. Su regreso, cuando esté en condiciones de competir, podría aportar una alternativa más a la rotación y ayudar a equilibrar una plantilla que necesita encontrar combinaciones fiables y continuidad en su juego. No se trata de depositar toda la responsabilidad en un solo jugador ni de convertir una recuperación en una solución mágica, sino de entender que cada pieza disponible puede ayudar a que el proyecto encuentre su mejor versión.
Beraza no pudo disputar la pasada temporada por lesión, por lo que su regreso supondría también la oportunidad de incorporarse plenamente a una etapa nueva del equipo. Su aportación dependerá de su evolución física y de cómo pueda integrarse en la dinámica competitiva, pero su vuelta es una posibilidad que invita a mirar hacia delante con esperanza prudente.
Porque los equipos no se construyen únicamente con fichajes y entrenamientos. También se construyen recuperando efectivos, encontrando roles, aprendiendo a convivir en la pista y entendiendo qué necesita cada compañero en cada momento. Ese proceso exige paciencia, aunque la competición no conceda demasiado tiempo para encontrar respuestas.
El viaje a Oviedo no decidirá la temporada del Fibwi, ni siquiera permitirá sacar conclusiones definitivas sobre el alcance de su proyecto. Pero sí ofrece una oportunidad para cambiar el tono de este comienzo. Ganar fuera de casa supondría mucho más que estrenar el casillero de victorias: permitiría recuperar confianza, aliviar la presión de las primeras jornadas y confirmar que el equipo puede competir con mayor estabilidad.
Para conseguirlo, el Fibwi tendrá que recuperar las virtudes que mostró ante Cantabria durante la primera mitad y evitar que los errores se conviertan en una cadena difícil de detener. Necesitará proteger mejor el balón, mantener la concentración cuando el rival apriete y sostener su esfuerzo durante los cuarenta minutos. No bastará con jugar bien a ratos; deberá encontrar una continuidad que todavía no ha conseguido mantener.
La temporada apenas comienza y queda muchísimo camino por recorrer. El Fibwi tiene margen para crecer, pero ese crecimiento también debe empezar a verse sobre la pista. En Oviedo no hace falta prometer una revolución ni buscar respuestas definitivas. Hace falta competir, reconocerse en lo que hace y dar un primer paso hacia el equipo que quiere ser.
Porque a veces una temporada empieza a cambiar mucho antes de que lo haga la clasificación. Empieza cuando un equipo deja de buscar excusas, encuentra respuestas y vuelve a creer en su propio camino.
Fotografía cedida por Fibwi Mallorca
Autor: Vicenç Ropero
