Dos semanas de pizarra

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El MoraBanc Andorra vuelve a competir catorce días después de su único partido oficial. Lo hace en Málaga, sin Rafa Luz y ante un Unicaja que tampoco ha estrenado su casillero en liga, con una pregunta por resolver: si tanto entrenamiento alcanza para sostener un partido entero.

Catorce días sin competir

La última imagen oficial del MoraBanc Andorra es la del 26 de septiembre: un equipo que mandó durante media hora ante el Monbus Obradoiro, con un 27-14 al cierre del primer cuarto y diez puntos de ventaja en el tercero, y que se quedó sin piernas en el último, resuelto con un parcial de 15-25 (85-90). Desde entonces, nada. La visita al Asisa Joventut de la segunda jornada quedó aplazada por la alerta meteorológica decretada en Cataluña y los de Zan Tabak han encadenado dos semanas de trabajo con un único partido en las piernas.

Para un grupo con siete fichajes y una pretemporada condicionada por las lesiones, el parón tiene más de regalo que de castigo. El propio Tabak lo había explicado antes del viaje frustrado a Badalona: «Nosotros estamos donde estamos porque teníamos varias lesiones durante la pretemporada». Y Kassius Robertson le puso nombre al problema del estreno: «Tenemos que aprender a jugar 40 minutos juntos porque tenemos muchos jugadores nuevos y la química todavía la estamos construyendo». Tiempo para construirla ha habido. La contrapartida es que el equipo llega sin ritmo de competición y que, a partir de ahora, se le junta todo: el miércoles 14 toca recuperar el partido de Badalona (20:00 horas), así que serán dos desplazamientos en cinco días.

Un solo base puro y un temporero con ganas

La semana dejó también una mala noticia en el puesto más delicado. Rafa Luz sufre una pubalgia que lo tendrá unas semanas fuera, según el parte médico del club, y que lo descarta para Málaga y, como mínimo, para Badalona. El capitán ya había jugado limitado ante el Obradoiro, apenas once minutos. La plantilla se confeccionó con dos bases puros y Tabak no esquivó la cuestión: «Es claramente un riesgo. Pero te puedo decir ahora veinte riesgos que nosotros hemos fichado durante esta pretemporada. Nosotros somos un equipo que con menos dinero siempre hemos sido capaces de hacer más. Entonces tienes que tomar riesgos».

El peso recae en James Akinjo, que se presentó en la Liga Endesa con 12 asistencias, récord para un debutante en la competición, además de 9 puntos y 7 rebotes. A su lado podría estrenarse Rati Andronikashvili. El base georgiano, de 25 años y con dos etapas breves en UCAM Murcia y Casademont Zaragoza, firmó por dos meses y aún no ha podido debutar. Ganas no le faltan: «Era fácil decir que sí. Te llama un club de este nivel, te dice que necesita tu ayuda por un tiempo y después que pase lo que tenga que pasar, pero muy contento de estar aquí, por dos meses o por un día». El técnico rebaja la expectativa: «Ha llegado en un nivel físico de forma decente. No para jugar, pero no ha llegado fuera de peso ni ha llegado lesionado». Y avisa de que tardará en asimilar «toda la carga táctica» que se le propone. La otra novedad llega por dentro: Cameron McGriff, que se perdió el estreno por molestias en la espalda, ya está recuperado y podría disputar en el Carpena sus primeros minutos oficiales con el MoraBanc.

Un Unicaja con prisa

Enfrente espera un Unicaja en plena mudanza. Txus Vidorreta ha tomado el relevo de Ibon Navarro, que se marchó tras cuatro temporadas y media y siete títulos, y el arranque liguero no acompaña: derrota en la pista del Real Madrid y derrota en casa ante La Laguna Tenerife (75-80), el anterior equipo de su entrenador. Dos partidos, ninguna victoria y penúltimo puesto.

Llegan con el tercer partido en ocho días y sin su capitán, Alberto Díaz, baja entre seis y ocho semanas por una lesión en el isquiotibial, ni Tyson Pérez, cuatro temporadas en el Principado, operado del tendón de Aquiles. El base Kendrick Perry, autor de 23 puntos ante el Tenerife, lidera un plantel que por dentro reúne a Kravish, Hernangómez y Noua, otro con pasado andorrano.

El Carpena, cuenta pendiente

La historia no invita al optimismo. De los 31 duelos de fase regular entre ambos, 23 han caído del lado malagueño; en Málaga el balance es de 12-2 y la última victoria andorrana data de mayo de 2021 (85-92). El precedente más reciente resulta familiar: el pasado febrero, el MoraBanc ganaba por diez en el tercer cuarto y encajó un 31-16 en el último para acabar perdiendo 91-79. El mismo guion que ante el Obradoiro, en otro escenario.

El partido tiene, además, su parte sentimental. Tabak vuelve al club con el que ganó la Copa del Rey de 2005 como jugador; su ayudante Paco Vázquez jugó en Málaga entre 2000 y 2002, y Luka Bottiroli, a sus 17 años, se formó en Los Guindos en categoría cadete. Nada de eso cuenta en el marcador. Lo que sí puede contar es lo trabajado estas dos semanas, siempre que sirva para llegar con gasolina al último cuarto. El sábado, a las 19h30 el Martín Carpena dirá cuánto ha cundido.

Autor: Maria Feixas Larriba

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