Día de la marmota, otra vez en el coliseum

Share your love

Recoletas Salud San Pablo Burgos
59 - 86
Rostock Seawolves
Q1
14 - 27
Q2
13 - 24
Q3
21 - 23
Q4
11 - 12

La peor versión del San Pablo Burgos volvió a aparecer este miércoles en el Coliseum. El conjunto burgalés encajó una nueva y contundente derrota en EuroCup (59-86) ante el Rostock Seawolves, en un encuentro en el que los alemanes tampoco necesitaron desplegar un juego extraordinario para imponerse con absoluta comodidad. Una imagen preocupante que volvió a provocar el enfado de la afición.

Un partido para olvidar

El encuentro comenzó de la peor manera posible para los de Porfi Fisac. Desde los primeros minutos, el San Pablo mostró enormes dificultades para encontrar soluciones en ataque, acompañadas de una escasa intensidad defensiva que permitió al conjunto alemán hacerse rápidamente con el control del partido.

Los burgaleses apenas fueron capaces de anotar 14 puntos en el primer cuarto y otros 13 en el segundo, llegando al descanso con unos desoladores 27 puntos en su casillero, frente a los 51 del equipo alemán.

Sin ideas, sin fluidez ofensiva y con enormes dificultades para encontrar el aro, el equipo transmitía la sensación de no tener un juego reconocible. Las acciones individuales tampoco encontraban recompensa, mientras que los errores y las desconexiones defensivas facilitaban todavía más el trabajo del rival.

El conjunto alemán, por su parte, tampoco necesitó mostrar un baloncesto especialmente brillante. Le bastó con aprovechar las facilidades que encontraba al otro lado de la pista para generar situaciones cómodas de anotación y ampliar progresivamente su ventaja. El San Pablo apenas ofrecía resistencia y el partido parecía escaparse sin que los locales encontraran la manera de reaccionar.

Tras el paso por vestuarios, lejos de producirse la reacción que esperaba la afición, el encuentro continuó por los mismos derroteros. El San Pablo siguió sin encontrar soluciones y en ningún momento dio la sensación de poder acercarse en el marcador o cambiar la dinámica del partido.

La única noticia positiva de la noche fue el regreso a las pistas de Retin Obasohan, después de varias semanas de ausencia por lesión. Una incorporación importante para el equipo burgalés, aunque insuficiente para cambiar el rumbo de un encuentro que terminó con una contundente derrota por 59-86.

¿Se ha tirado la toalla en la competición europea?

Después de lo visto en los últimos encuentros de EuroCup, resulta difícil encontrar una explicación al rendimiento del San Pablo Burgos. La sensación que transmite el equipo es la de haber perdido buena parte de su ambición competitiva en Europa, hasta el punto de que, por momentos, los partidos parecen afrontarse con una intensidad muy alejada de la que exige una competición de este nivel.

La diferencia entre la imagen ofrecida en algunos encuentros de Liga Endesa y la mostrada en la competición continental resulta cada vez más desconcertante. Si la semana pasada, frente al Riga Zelli, parecía difícil que el equipo pudiera ofrecer una versión peor, lo sucedido ante el Rostock volvió a superar negativamente las expectativas.

No se trata únicamente de perder, ni siquiera de hacerlo por una diferencia tan amplia. Lo verdaderamente preocupante es la ausencia de respuestas, la falta de juego colectivo y la escasa capacidad para competir que está mostrando el conjunto burgalés en sus últimos compromisos europeos.

Y la afición parece haber llegado también a su límite.

Al término del tercer cuarto, numerosos aficionados comenzaron a abandonar las gradas del Coliseum, una imagen especialmente llamativa en un pabellón caracterizado por el apoyo constante a su equipo. La sonora pitada que se escuchó al finalizar el encuentro terminó por evidenciar el profundo malestar de una hinchada que empieza a mostrar abiertamente su hartazgo.

Porque se puede ganar o perder, y la afición burgalesa lo sabe bien. Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es que no se perciban la intensidad, la garra y las ganas de competir que deberían acompañar a cualquier equipo que salta a la pista.

El San Pablo cuenta con una afición que ha demostrado sobradamente su compromiso, acompañando al equipo en los buenos momentos y también en los más difíciles. Pero ese apoyo merece una respuesta sobre la cancha, independientemente del resultado.

Lo ocurrido ayer debería servir como un serio toque de atención. El equipo necesita reaccionar, recuperar su identidad y demostrar que todavía tiene argumentos para competir en Europa.

Porque el Coliseum puede asumir una derrota, incluso una contundente. Lo que no debería tener que asumir es la sensación de que su equipo ha dejado de competir.

Ficha técnica

Recoletas Salud San Pablo Burgos 59 (14+13+21+11): Chase Audige (-), Joaquín Taboada (6), Dusan Radosavljevic (8), Dani Díez (4) y Balsa Koprivica (2) —cinco inicial—; DJ Steward (14), Chris Sengfelder (7), Sekou Doumbouya (2), Rubén Guerrero (6), Raúl Lobaco (5), Pablo Almazán (-) y Retin Obasohan (5). Eliminado por cinco faltas personales: Dusan Radosavljevic.

Rostock Seawolves 86 (27+24+23+12): Zach Copeland (13), Deandre Lansdowne (4), Johnathan Stove (10), Artur Konontsuk (8) y Bent Leuchten (11) —cinco inicial—; TJ Crockett Jr. (19), Dominic Lockhart (3), Elias Baggette (2), Philipp Hartwich (4), Robin Amaize (3) y Todd Withers (9).

Árbitros: Igor Dragojevic, Uros Obrknezevic y Can Mavisu.

Incidencias: Partido correspondiente a la sexta jornada de la BKT EuroCup, disputado en el Coliseum ante 6.007 espectadores. Numerosos aficionados abandonaron las gradas antes de finalizar el encuentro y se escuchó una sonora pitada al término del partido.

Fotos propias.

Comparte tu aprecio
Laura Pérez
Laura Pérez
Artículos: 11

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Vive Basket Pasión
también en tu correo