Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

El Bàsquet Menorca sigue sin levantar cabeza. Esta pasada jornada los de Javi Zamora volvieron a perder en casa frente a un flojo Isolac Caja 87, que con muy poco, fue capaz de superar a un Bàsquet Menorca que escuchó, por primera vez en muchos años, silbidos en su propia pista.
Era el día. No había más excusas. El Bàsquet Menorca necesitaba ganar como fuese para superar de una vez por todas la mala dinámica que llevaba encima. Enfrente, un equipo como el Caja 87, un recién ascendido, con una plantilla más que competitiva, con jugadores experimentados como Ramón Vila, Unai Mendicote, Archange Bolavie, Kobe Webster o Nacho Arroyo. Pero el Bàsquet Menorca podía superarlos con creces. Era lo que tocaba ya.
Todas estas expectativas se esfumaron en nada con un inicio demoledor. Los menorquines salieron a pista totalmente desubicados, sin ser conscientes de lo que se jugaban. En un santiamén, con un Moody y un Mendicote altamente protagonistas, autores de 7 y 6 puntos respectivamente en los primeros minutos, los visitantes se iban en el marcador hasta el preocupante 6-17.
El entrenador local tuvo que pedir tiempo muerto tras unos primeros minutos dantescos, con pérdidas de balón, tiros errados y pasotismo en defensa. La afición, muy ‘caliente’ desde el verano por la mala planificación que ha diseñado el club, con pocos jugadores, con nula experiencia y con poco nivel, aprovechó este primer tiempo muerto para demostrar su descontento tras cinco derrotas consecutivas y los silbidos fueron los grandes protagonistas.
Los primeros silbidos no funcionaron y los locales siguieron a la parra. Pol Figueras seguía igual de mal que en las primeras cinco jornadas, errando todo lo que tocaba, y su descalabro sigue vivo: 0 de 23 en triples. Lo nunca visto. A base de tiros libres los menorquines se mantenían, pero los sevillanos con un buen juego interior, pasó por encima de los locales al término de los primeros 10 minutos: 11-24.
Al finalizar el cuarto, los silbidos volvieron a sonar fuerte. Un equipo, en teoría diseñado para estar en la parte alta de la tabla, sigue sin funcionar, y la afición ya no aguanta más. Además, la falta de transparencia del club, sin anunciar ni tan siquiera los partes médicos de los jugadores, sin ‘community manager’, sin información importante, es lo que acaba de desquiciar a unos seguidores que se sienten abandonados.
En todo caso, Gerónimo Rubio de la Rosa y Atencia decidieron que se tenía que luchar hasta el final. Cuatro triples consecutivos, tres de Atencia y uno de Gerónimo, intentaban apretar el electrónico hasta el 23-31, mientras Mendicote hacía mucho daño en la zona, superando a un Ordóñez con claramente menos físico. Adam Kejval, que hizo uno de sus mejores partidos, supliendo a un gris Leveque, machacaba el aro tras una buena asistencia de Figueras, y la remontada estaba más cerca: 25-31.
Todo lo que no entró en el primer cuarto desde los 6,75 sí entró en el segundo, y aprovechando unos minutos nefastos de los visitantes, que parecían otro equipo, Gerónimo, en primera instancia, y Sola, después, empataban el partido con dos triples más: 31-31. Finalmente, dos tiros libres de Martí y otro triple más de Gerónimo, dejaban el marcador con empate: 37-37 y todo por decidir.
Algo tiene que hacer Javi Zamora para corregir la actitud y el buen funcionamiento del equipo tras el descanso. El equipo aguanta dos cuartos, pero después se viene abajo y no consigue encarrilar el encuentro. Lo mismo volvió a pasar en el tercer cuarto, cuando el equipo local se vio otra vez sorprendido por un Caja 87 mucho más atrevido que en el segundo cuarto.
Dos tiros libres de Greeley daban ventaja al Bàsquet Menorca en el primer minuto del tercer cuarto: 39-37, pero rápidamente los de Juani Díez volverían a coger la delantera. Dedovic empezó a marcar las diferencias, sacando tiros libres y anotando un triple, que junto a otro de Arroyo daban el 41-46. El Bàsquet Menorca volvía a estar enquistado en el triple, y Leveque y Kejval tenían que sacar su artillería para estar dentro del partido: 46-48. Cecilia y Moody en el bando visitante anotaban desde lejos y Soumbey, tras una buena penetración, daba otra importante ventaja a los sevillanos: 51-58.
El sonido de viento volvía a Bintaufa, con una afición que no lo veía nada claro. Después de una buena remontada en el segundo cuarto, el equipo no era capaz de cumplir los deberes, y volvía a mantenerse a remolque. Tras dos tiros libres de Greeley, el equipo se iba a los últimos 10 minutos con cinco puntos a remontar: 53-58.
El Bàsquet Menorca sabía que era un partido marcado en rojo. Jugando en casa, contra un rival directo, y estando a pocos puntos. Era el momento. Greeley, por fin, aparecía con dos tiros desde la media distancia, y Kejval acercaba al equipo hasta el 59-61 a falta de 8 minutos. El pabellón apretaba para intentar que la primera victoria llenase de ánimos a un equipo mentalmente roto.
Dedovic, que cuajó un gran partido, volvió a ser protagonista en el último cuarto, y mediante tiros libres, y siendo incisivo en la zona, seguía ampliando la ventaja hasta el 60-66 a falta de 5 minutos. Parecía difícil, con el nivel actual del equipo, poder remontar el encuentro, pero el factor Bintaufa apareció. Un parcial de 9-0, con triples de Gerónimo y Sola daban un giro de guion inesperado, y los de Javi Zamora se ponían por delante en el marcador a falta de dos minutos y medio: 69-66.
La afición apretaba, parecía que los visitantes habían perdido su eficacia, y el miedo se instaló en sus venas. Pero en los últimos dos minutos y medio volvieron a aparecer los fantasmas en Bintaufa, con decisiones claramente incomprensibles que colmaron la paciencia de los seguidores. Leveque, con 69-66, lanzó su segundo tiro libre, y nadie estuvo al rebote, ya que Javi Zamora los había llamado para hablar con ellos.
El equipo, evidentemente, sin nadie al rebote, perdió la posesión, y en la acción siguiente, Nacho Arroyo empató el partido con un triple. En las acciones siguientes, Gerónimo erró dos tiros clave, y Atencia, que había hecho un buen partido, perdió dos balones en el último minuto que costaron el encuentro. Aún así, Dedovic falló un tiro libre, y a falta de 14 segundos, y con 69-70 en el marcador, el Bàsquet Menorca tenía oportunidad de ganar. Algo hay que hacer con la pizarra de Javi Zamora, porque cada vez que hay un partido igualado, y se debe decidir por una última jugada del equipo menorquín, siempre falla algo.
En esta ocasión, Atencia erró un pase a Leveque, y posteriormente, con la intención de salvar el balón, se lo regaló a Mendicote, que finalizó a placer para el 69-72. A falta de 5 segundos, Atencia intentó mandar el partido a la prórroga con otro triple, pero su lanzamiento se fue desviado. Bolavie, en el tiro libre, acabó de finiquitar el encuentro para el 69-73.
Otra victoria que se le escapa al Bàsquet Menorca y ya van seis. 0 triunfos que condenan a un equipo que cada vez soporta una losa más grande. Evidentemente todavía faltan 28 jornadas, muchos partidos en los que puede pasar de todo, pero las sensaciones ahora mismo no son nada buenas.
En una mala dinámica de este calibre, cuesta mucho revertirla. Las soluciones son posibles, pero hay que actuar ya. Varios jugadores de esta plantilla no tienen el nivel, y deben ser sustituidos por otros componentes que puedan sumar más e intentar salvar la categoría. El proyecto no puede morir y Menorca quiere baloncesto. Solo se puede conseguir corrigiendo errores de este verano, aceptándolos y sumar esfuerzos con la afición. Sí se puede.
69 – Bàsquet Menorca: (11+26+16+16): Atencia (11), Greeley (11), Sola (8), Haaland (0) y Kejval (9) -quinteto inicial- Figueras (2), Ordóñez (2), Gerónimo (17), Martí (2) y Leveque (7).
73 – Insolac Caja 87: (24+13+21+15): Arroyo (6), Moody (11), Dedovic (12), Mendicote (12) y Bolavie (6) -quinteto inicial- Cecilia (11), Soumbey (4), Webster (6), Vila (2), Latorre (3) y García (0).
PERE FLORIT
Foto: Moi Valera
