Son Moix busca otra noche para creer

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El Fibwi Mallorca recibe este domingo (18:00 horas) al poderoso Movistar Estudiantes, líder invicto de la Primera FEB y aspirante al ascenso directo, con el impulso de la victoria en Menorca y la ilusión de quien empieza a descubrir que también puede competir contra los grandes.

Hay partidos que se miden por los puntos que hay en juego y otros que, desde mucho antes de que el balón empiece a botar, se convierten en una oportunidad para medir hasta dónde puede llegar un equipo. El del domingo en Son Moix pertenece a esa segunda categoría. A las seis de la tarde, el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma recibe al Movistar Estudiantes, uno de los grandes nombres del baloncesto español, un club acostumbrado a mirar hacia la élite y que esta temporada vuelve a tener el ascenso directo entre ceja y ceja. No es precisamente el rival más amable para una jornada de Primera FEB, pero sí uno de esos adversarios que permiten comprobar cuánto ha crecido un equipo y cuánto le queda todavía por recorrer.

El Estudiantes llegará a Palma con argumentos de sobra para justificar su condición de favorito. Los de Toni Ten han ganado sus cuatro primeros encuentros ligueros y encabezan la clasificación después de superar el pasado fin de semana al Iberolea Palencia por 86-77. Una victoria de prestigio, conseguida ante otro aspirante y después de un partido exigente, que confirma que el conjunto colegial no ha venido a la Primera FEB a conformarse con estar cerca. Su objetivo es regresar a la Liga Endesa y su plantilla está construida para intentarlo desde el primer día.

Un gigante con muchos argumentos

Hablar del Estudiantes es hablar de historia, de una afición que sueña con recuperar su lugar entre los mejores y de un proyecto deportivo que vuelve a reunir talento, experiencia y profundidad. Toni Ten dispone de una plantilla con alternativas en prácticamente todas las posiciones, capaz de cambiar de registro y de encontrar diferentes caminos hacia el aro. Micah Speight está siendo uno de sus jugadores más productivos, con 11,6 puntos y cinco asistencias de media tras las cuatro primeras jornadas; Jordan Walker aporta capacidad anotadora, mientras que Omar Silverio ya ha demostrado hasta qué punto puede desequilibrar un partido. Ante Palencia, el escolta dominicano firmó 27 puntos y fue decisivo para sostener la remontada colegial.

El repertorio no termina ahí. Juampi Vaulet aporta presencia en el rebote, Travis Munnings suma físico y versatilidad, y el equipo cuenta con recursos interiores como Petit Niang, Iván Aurrecoechea y Jehyve Floyd. A ellos se añaden jugadores como Fernando Zurbriggen, Léo Westermann, Millán Jiménez o Kaspar Treier, en una plantilla larga que permite a Ten repartir responsabilidades sin que el equipo pierda capacidad competitiva. El Estudiantes tiene puntos, centímetros, experiencia y alternativas. Sería absurdo ignorarlo, del mismo modo que lo sería convertir ese potencial en una sentencia antes de jugar.

Porque los partidos no se ganan con los nombres escritos en una plantilla, ni los favoritos salen siempre de la pista con lo que esperaban llevarse. Y ahí es donde el Fibwi debe encontrar su espacio.

Menorca devolvió la sonrisa

El equipo de Álex Formento llega a la cita con una sensación que hacía falta recuperar: la de saber que el trabajo puede tener recompensa. La victoria por 67-72 en la pista del Bàsquet Menorca rompió la racha inicial de tres derrotas y permitió al conjunto mallorquín celebrar algo más que dos puntos. Fue un triunfo trabajado, de esos que se construyen cuando el partido se complica, el rival aprieta y toca tomar decisiones sin perder la cabeza.

En Bintaufa, el Fibwi supo rehacerse después de un comienzo adverso y encontró respuestas en el juego interior, en el esfuerzo colectivo y en la capacidad de resistir cuando el encuentro volvió a igualarse. Đorđe Simeunović firmó una actuación sobresaliente, con 19 puntos y 12 rebotes, mientras que Shilo Jackson añadió un doble-doble de 11 puntos y 10 rebotes. Adrià Moncanut, con 14 puntos y cinco asistencias, también tuvo un papel importante en una victoria que el equipo necesitaba para empezar a mirar hacia delante con otra cara.

No conviene pedirle a aquel resultado que resuelva de golpe todas las dudas que acompañan a un equipo en construcción. Una victoria no convierte automáticamente las dificultades en certezas, igual que tres derrotas no definen por completo el potencial de una plantilla. Pero ganar en Menorca sí puede cambiar el ánimo, reforzar la confianza y recordar a los jugadores que tienen herramientas para competir. Y eso, a estas alturas de la temporada, importa mucho.

El domingo, además, Son Moix debe convertirse en algo más que el escenario de un partido difícil. Debe ser el lugar donde el Fibwi intente prolongar esas buenas sensaciones y donde la afición encuentre razones para acompañar a un equipo que todavía está buscando su mejor versión. No se trata de exigir una hazaña ni de olvidar la enorme dificultad del desafío. Se trata de creer que existe una oportunidad y de jugar para aprovecharla.

Cuarenta minutos sin complejos

Para discutirle el partido al Estudiantes, el Fibwi necesitará mucho más que entusiasmo. Tendrá que cuidar el balón, evitar que los visitantes corran y castiguen cada pérdida, controlar el rebote y sostener la concentración durante los cuarenta minutos. Ante un rival con tanta capacidad para encontrar puntos desde diferentes posiciones, cualquier desconexión puede salir cara. Y si el encuentro entra en un intercambio de golpes, los mallorquines deberán tener la paciencia necesaria para no precipitarse ni renunciar a su plan cuando el marcador se complique.

Pero también habrá que mirar hacia el otro lado de la pista. El Fibwi necesita jugar con personalidad, aprovechar las ventajas que encuentre y no quedarse esperando a que el favorito cometa errores. Simeunović y Jackson pueden volver a ser importantes cerca del aro; Moncanut tendrá que ayudar a ordenar el juego y generar ventajas, mientras que jugadores como Jaume Lobo y Lysander Bracey ofrecen capacidad para asumir responsabilidades ofensivas. El reto será convertir las buenas actuaciones individuales en una respuesta colectiva capaz de sostenerse durante todo el encuentro.

Y en ese camino, la energía de Son Moix puede marcar diferencias. El Estudiantes está acostumbrado a escenarios de exigencia y no se va a impresionar por el ambiente, pero jugar en casa siempre ofrece un impulso que el Fibwi debe saber aprovechar. Cada defensa, cada rebote disputado y cada balón dividido pueden ayudar a que el partido se juegue en el terreno que interesa a los mallorquines: el de la intensidad, el compromiso y la convicción de que cada posesión cuenta.

La semana ha dejado también la eliminación en la Copa de España, pero el domingo la mirada vuelve a la liga. No hace falta detenerse más de lo necesario en lo ocurrido en Morón. La competición continúa, el calendario no espera y el desafío que llega a Son Moix merece toda la atención. La mejor respuesta será competir bien, aprender de lo vivido y demostrar que el equipo sigue avanzando.

Que el favorito también tenga que sufrir

El Estudiantes llega invicto y con la etiqueta de favorito. El Fibwi, con una victoria que necesitaba y la oportunidad de dar un paso más en su crecimiento. Sobre el papel, las fuerzas no son las mismas. Pero precisamente por eso el partido tiene atractivo: porque el equipo mallorquín no necesita cargar con la obligación que acompaña a su rival, sino salir a jugar con ambición, sin miedo al nombre que tendrá enfrente y con la convicción de que Son Moix puede ser un lugar incómodo para cualquiera.

Quizá el domingo no se trate de hablar de clasificaciones, de presupuestos ni de objetivos que todavía quedan lejos. Quizá baste con que el Fibwi compita, se mantenga dentro del partido y obligue al Estudiantes a ganarse cada punto. Si consigue hacerlo, la ilusión irá creciendo con cada minuto. Y si el encuentro llega vivo a su desenlace, la grada tendrá motivos para creer que puede pasar algo grande.

Hace una semana, el Fibwi salió de Menorca con su primera victoria y una sonrisa que necesitaba. Este domingo tendrá delante a uno de los gigantes de la categoría. No hay promesas, ni atajos, ni garantías. Solo un balón, cuarenta minutos y Son Moix esperando otra tarde de baloncesto.

El favorito ya está anunciado. Ahora le toca al Fibwi decidir cuánto quiere discutirle el partido.

Fotografía de CB Morón

Autor Vicente Ropero

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Vicente Ropero
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