El Fibwi no encuentra el camino hacia la victoria

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Alimerka Oviedo
99 - 86
Fibwi Mallorca
Q1
19 - 21
Q2
28 - 17
Q3
21 - 28
Q4
31 - 20

Los de Álex Formento caen en Oviedo (99-86) y encadenan su tercera derrota en un arranque que empieza a exigir respuestas. El equipo mostró capacidad para competir y llegó a ponerse por delante en el último cuarto, pero volvió a perder el control cuando el partido entró en su momento decisivo.

Hay derrotas que duelen por la diferencia en el marcador y otras que preocupan por lo que dejan entrever. La del Fibwi Mallorca en Oviedo tiene un poco de ambas cosas, aunque lo que más pesa no son los trece puntos que terminaron separando a los dos equipos, sino la sensación de que el conjunto de Álex Formento sigue sin encontrar la manera de sostener su mejor baloncesto cuando más lo necesita. El Fibwi volvió a competir por momentos, enseñó argumentos para pensar que puede estar en los partidos y llegó incluso a ponerse por delante al comienzo del último cuarto. Pero el encuentro volvió a escapársele entre las manos, como ya había ocurrido en las dos primeras jornadas, y la clasificación empieza a dibujar una realidad que el equipo necesita cambiar cuanto antes.

Tres partidos, tres derrotas y todavía ninguna victoria. No es momento de hacer saltar todas las alarmas ni de convertir cada tropiezo en un juicio definitivo sobre un proyecto que apenas comienza a caminar, pero tampoco sería honesto esconderse detrás de la palabra paciencia. La temporada es larga, el equipo tiene margen de crecimiento y hay piezas que todavía necesitan encontrarse, pero el margen para seguir repitiendo los mismos errores se va estrechando. En Oviedo hubo baloncesto suficiente para competir. Lo que volvió a faltar fue continuidad.

Un comienzo que invitaba a creer

El Fibwi salió a la pista con personalidad, sin dejarse intimidar por un rival que llegaba a la cita con la misma necesidad de estrenar su casillero de victorias. Los primeros minutos fueron de tanteo, con ambos equipos buscando el aro sin demasiado acierto, hasta que el conjunto mallorquín encontró una vía para tomar la iniciativa. Moncanut y Simeunovic acertaron desde la media distancia, Garmine Kande comenzó a hacerse notar cerca del aro y el equipo fue ganando confianza a medida que las posesiones empezaban a tener sentido.

El parcial de 0-9 que permitió al Fibwi colocarse con un 3-11 fue una de esas pequeñas señales que invitan a pensar que hay material para construir. Hubo circulación, acierto y presencia defensiva; durante unos minutos, el equipo supo dónde quería llevar el partido y consiguió que Oviedo tuviera que detenerse para reorganizarse. La reacción local llegó de la mano de Terins, que encontró el acierto exterior necesario para devolver a los asturianos al encuentro, pero los mallorquines cerraron el primer cuarto por delante, 19-21.

No era una ventaja definitiva ni mucho menos, pero sí una buena noticia para un equipo que necesitaba reconocerse. El Fibwi había conseguido imponer su ritmo durante varios tramos, había encontrado soluciones y parecía dispuesto a discutirle el partido a un rival que también llegaba herido. El problema, una vez más, fue que esa versión no consiguió mantenerse cuando el encuentro empezó a apretar.

Once puntos que cambiaron el partido

El segundo cuarto terminó convirtiéndose en el gran punto de inflexión de la noche. Oviedo encontró pronto el camino hacia el aro, castigó algunos desajustes defensivos y aprovechó las dificultades del Fibwi para proteger su canasta. Las acciones de Nwaokorie y Goodine, junto al acierto de PJay Smith desde el perímetro, dieron forma a un parcial que fue cambiando la cara del encuentro. Los locales enlazaron un 9-0 y obligaron a Álex Formento a detener el juego para intentar recuperar el control.

El tiempo muerto no consiguió frenar del todo la dinámica. Simeunovic logró romper la sequía mallorquina, pero el equipo había perdido parte de la claridad que había mostrado en el primer cuarto y Oviedo encontró espacios para seguir castigando desde el exterior. El parcial de 11-0 que marcó ese tramo del encuentro dejó al Fibwi a remolque y convirtió el descanso en una primera prueba de carácter. El 47-38 obligaba a los visitantes a rehacerse, pero también volvía a poner sobre la mesa una cuestión que empieza a repetirse: ¿por qué le cuesta tanto al equipo mantener el orden cuando el rival consigue cambiar el ritmo?

No se trata de exigir que un equipo domine los cuarenta minutos ni de pretender que no atraviese momentos complicados. Eso no existe en una competición como la Primera FEB. La preocupación está en la facilidad con la que algunos minutos malos pueden convertirse en una desventaja importante y en la dificultad para encontrar una respuesta inmediata cuando el partido se tuerce. En Oviedo, el Fibwi volvió a pagar muy caro ese tramo de desconexión.

La reacción existió, y eso también cuenta

Después del descanso, el equipo mallorquín no bajó los brazos. Bracey y Simeunovic comenzaron a recortar distancias, mientras Moncanut y Kande aportaban energía y conseguían sumar desde la línea de tiros libres. El Fibwi fue recuperando terreno sin encontrar una solución mágica, sino a través del trabajo y de una mejor lectura de los ataques. Poco a poco, la diferencia se redujo y Jaume Lobo comenzó a asumir protagonismo, encontrando el acierto exterior que necesitaba su equipo para volver a meterse de lleno en el partido.

El tercer cuarto terminó con un 68-66 que cambiaba por completo el escenario. De los nueve puntos de desventaja al descanso se había pasado a apenas dos, y la remontada dejaba de ser una posibilidad lejana para convertirse en una opción real. Lo importante no era solamente el marcador: el Fibwi había demostrado que podía reaccionar, que tenía capacidad para volver a competir y que el partido no estaba perdido mientras consiguiera sostener esa intensidad.

Y el equipo dio un paso más al comienzo del último periodo. Matulionis anotó desde el perímetro para devolver la ventaja a los mallorquines y Kande volvió a hacerse notar en defensa, además de forzar dos tiros libres que ampliaron momentáneamente la renta. Por primera vez en mucho tiempo, el Fibwi parecía tener el partido donde quería. Había remontado, había recuperado la iniciativa y tenía delante la oportunidad de convertir una buena reacción en algo más importante que una simple demostración de carácter.

Pero ahí llegó el momento definitivo. El que separa a los equipos que consiguen transformar una remontada en una victoria de aquellos que todavía no saben cómo cerrar los partidos.

Cuando el partido pidió un paso más

Oviedo respondió desde el perímetro y el encuentro se convirtió durante unos minutos en un intercambio de golpes. El Fibwi encontraba puntos y mantenía sus opciones, pero el conjunto asturiano empezó a buscar con más decisión las penetraciones y los espacios que dejaba la defensa mallorquina. Los locales encontraron una nueva vía para hacer daño, encadenaron un parcial de 6-0 y recuperaron el control de un partido que poco antes parecía inclinarse hacia el lado visitante.

El Fibwi intentó mantenerse en la pelea, pero esta vez no encontró una respuesta capaz de cambiar de nuevo la dinámica. La energía de la remontada se fue diluyendo y Oviedo supo aprovechar el momento para encaminar su primera victoria de la temporada. El 99-86 final castigó a un equipo que había tenido opciones reales de ganar, pero que volvió a quedarse corto cuando llegó la hora de tomar las decisiones adecuadas y defender cada posesión como si fuera la última.

Es ahí donde debe detenerse el análisis. No porque el equipo no haya hecho cosas bien, sino precisamente porque las ha hecho y no ha conseguido convertirlas en una victoria. El Fibwi fue capaz de dominar algunos minutos, reaccionó tras una mala primera mitad y llegó a ponerse por delante en el último cuarto. No se puede ignorar ese trabajo ni reducir todo el partido a su desenlace. Pero tampoco se puede obviar que, cuando Oviedo elevó de nuevo su nivel, los mallorquines no encontraron la solidez necesaria para aguantar el golpe.

No hay que soltar a los perros, pero sí reaccionar

Tres jornadas no definen una temporada, y mucho menos un proyecto que todavía está buscando sus automatismos. Álex Formento necesita tiempo para que sus jugadores se conozcan, para ajustar los mecanismos defensivos y para que las nuevas piezas encuentren su sitio. Hay margen para mejorar y los momentos de buen baloncesto que el equipo ha ofrecido en este arranque demuestran que no todo está por hacer. Sería injusto dar la espalda ahora a un grupo que todavía está aprendiendo a competir junto.

Pero la paciencia no puede convertirse en una excusa para aplazar las preguntas necesarias. El Fibwi ha perdido el derbi ante Palmer por un solo punto, cedió en Son Moix frente a Cantabria después de llegar a dominar buena parte de la primera mitad y ahora ha caído en Oviedo tras remontar y ponerse por delante en el último cuarto. Son partidos distintos, con circunstancias diferentes, pero existe un hilo común: el equipo tiene momentos para competir, aunque todavía no consigue mantenerlos durante el tramo que decide los encuentros.

Eso es lo que toca revisar ya. La consistencia defensiva, la gestión de los parciales en contra, la capacidad para responder cuando el rival cambia el ritmo y la serenidad para cerrar un partido igualado. No hace falta buscar culpables a estas alturas ni convertir la preocupación en dramatismo, pero sí mirar de frente lo que está pasando. Porque en una competición tan exigente como la Primera FEB, las buenas intenciones no suman victorias y los partidos no se ganan solamente por los minutos en los que uno juega bien.

El Fibwi Mallorca necesita recuperar sensaciones, sí, pero también empezar a transformar esas sensaciones en resultados. Necesita que los buenos tramos dejen de ser episodios aislados y se conviertan en una identidad reconocible durante cuarenta minutos. Y necesita hacerlo pronto, antes de que la falta de victorias empiece a pesar más que el propio juego.

La temporada todavía está empezando. No hay que soltar a los perros, ni mucho menos dar por perdido un camino que apenas se ha iniciado. Pero ha llegado el momento de darle una vuelta a las cosas, de analizar lo que no funciona y de encontrar respuestas. El Fibwi no necesita que nadie le dé la espalda. Necesita que el equipo dé un paso adelante.

Porque competir está bien. Reaccionar también. Pero ahora toca ganar.

Ficha técnica

Alimerka Oviedo (19+28+21+31) Smith (22), Williams (11), Hollanders (0), Shelist (0), Wisne (12). También jugaron Goodine (19), Terins (12), Brnovic (7), Barro (1), Nwaokorie (15), González (0).

Fibwi Mallorca (21+17+28+20) Simeunovic (4), Moncanut (6), Huguet (5), Bracey (14), Kande (6). También jugaron Ferreira (4), Jackson (0), Scariolo (11), Cerdá (2), Matulionis (9), Lobo (10).

ÁRBITROS: Quintas Álvarez, Carpallo Miguélez y Arresa Quintero. Eliminado por faltas personales Williams Señalaron falta disruptiva a Lysander Bracey

INCIDENCIAS Partido correspondiente a la tercera jornada de la Primera FEB disputado en el Palacio de los Deportes de Oviedo ante 4617  personas.

Fotografía de Pablo Lorenzana

Autor: Vicenç Ropero

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Vicente Ropero
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