Murcia no espera

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El iLERNA Lleida viaja este sábado al Palacio de los Deportes de Murcia con una necesidad que va más allá de sumar una victoria: recuperar las sensaciones de aquel equipo que fue capaz de asaltar la pista del Valencia en la primera jornada y que, desde entonces, no ha encontrado la continuidad necesaria para sostenerse en la Liga Endesa. Cuatro derrotas consecutivas han cambiado el paisaje de este comienzo de temporada y la goleada encajada ante el Real Madrid (86-122) dejó una evidencia que Gerard Encuentra y sus jugadores no pueden esquivar: competir durante algunos minutos no basta cuando enfrente hay equipos capaces de castigar cada error.

El reto de esta sexta jornada no será sencillo. En Murcia espera un UCAM que ha arrancado el campeonato con argumentos para mirar hacia arriba, un equipo que anota con facilidad, pero que también ha construido buena parte de su fortaleza desde la defensa. Los números dibujan un contraste significativo: los murcianos promedian 90,8 puntos por encuentro y reciben 84,3, mientras que el Lleida se queda en 83,7 anotados y encaja 90,3. No es una diferencia menor, porque habla de dos maneras muy distintas de afrontar los partidos y de la necesidad que tienen los ilerdenses de encontrar un equilibrio que hasta ahora se les ha escapado.

En el deporte, sin embargo, las estadísticas sirven para explicar lo que ha sucedido, no para escribir de antemano lo que ocurrirá. El Lleida ya demostró en Valencia que puede competir contra un rival de mayor presupuesto y plantilla. Lo que necesita ahora es recuperar aquella versión durante más tiempo, sin regalar ventajas que después obliguen a perseguir el marcador a contracorriente.

Defender para volver a creer

La principal tarea del iLERNA Lleida está en su propia canasta. Recibir más de noventa puntos por partido es una carga demasiado pesada para un equipo que todavía busca regularidad ofensiva y que ha sufrido en los últimos encuentros cuando el rival ha encontrado continuidad desde el perímetro. Ante el Real Madrid, la diferencia terminó siendo abrumadora, pero el problema no se limita a una noche en la que el contrario firmó un récord histórico de triples. También en Zaragoza y ante el Burgos y el Obradoiro hubo momentos en los que el equipo perdió el control y permitió que los partidos se le escaparan.

Murcia no es el rival más indicado para concederle esas facilidades. Su capacidad ofensiva obliga a mantener la concentración en cada posesión, cerrar el rebote y evitar que una mala defensa se convierta en una transición sencilla. El conjunto universitario promedia cerca de 78 posesiones por encuentro, una cifra muy similar a la del Lleida, de modo que el partido no tiene por qué convertirse en una carrera descontrolada. La diferencia estará en quién sabe utilizar mejor ese ritmo y quién consigue imponer sus condiciones cuando el encuentro entre en sus momentos decisivos.

Para los de Gerard Encuentra, correr puede ser una virtud, pero hacerlo con sentido será todavía más importante. Darius McGhee y James Batemon necesitan encontrar espacios para generar desde el exterior, mientras que jugadores como Melvin Ejim, Oriol Paulí, Mark Hughes y Mikel Sanz deberán aportar continuidad, energía y soluciones cuando el ataque se atasque. Zach Perrin y Kur Kuath tendrán también un papel importante en la batalla interior, especialmente en el rebote, una faceta que puede marcar la diferencia ante un rival con recursos físicos para castigar las segundas oportunidades.

El equipo necesita, además, evitar esos minutos de desconexión que terminan convirtiendo un partido equilibrado en una montaña difícil de escalar. En Lleida se ha visto que hay capacidad para reaccionar, pero también que esas reacciones no siempre llegan a tiempo. En una cancha como la murciana, empezar bien será importante; mantener el nivel cuando el rival responda, todavía más.

Una oportunidad para cambiar la dinámica

El Palacio de los Deportes de Murcia es una pista exigente y los precedentes recientes no invitan al optimismo desmedido. El último enfrentamiento entre ambos equipos, en mayo de 2026, terminó con un contundente 116-95 favorable al UCAM. Es un resultado que pertenece al pasado, pero que recuerda la dificultad de una visita en la que el Lleida tendrá que hacer muchas cosas bien para tener opciones de victoria.

La situación actual de los dos equipos también dibuja un escenario diferente. El UCAM llega con un balance positivo y la intención de consolidar su buen comienzo, mientras que el conjunto ilerdense necesita detener una racha que empieza a pesar tanto en la clasificación como en la confianza. No es momento de dramatizar, porque la temporada apenas ha comenzado, pero tampoco de mirar hacia otro lado. El margen para corregir está ahí, y cada jornada ofrece una oportunidad para demostrar que el equipo puede crecer a partir de sus dificultades.

La plantilla de Encuentra tiene jugadores capaces de cambiar el rumbo de un partido, pero el camino no pasa únicamente por una buena actuación individual de McGhee o Batemon. El Lleida necesita reconocerse como equipo, compartir el esfuerzo defensivo y encontrar una regularidad que le permita llegar vivo a los últimos minutos. Cuando el rival aprieta, no basta con responder a base de talento; hacen falta paciencia, lectura del juego y una defensa que no se desmorone después de dos acciones adversas.

Murcia pondrá a prueba todo eso. El iLERNA no puede controlar el acierto de su rival ni la presión de jugar fuera de casa, pero sí puede decidir con qué intensidad empieza, cómo protege el balón y cuánto está dispuesto a trabajar para disputar cada rebote. Son detalles que no siempre aparecen en los titulares, aunque muchas veces terminan explicando los resultados.

El Lleida viaja con la obligación de reaccionar, pero también con la oportunidad de recordar quién es. No necesita prometer una hazaña ni buscar excusas en las dificultades de este arranque. Necesita competir, defender y llegar al último cuarto con opciones reales de discutir la victoria. Porque las derrotas empiezan a pesar, sí, pero la temporada todavía ofrece tiempo para corregir el rumbo.

Y a veces el primer paso para salir de una mala dinámica no consiste en hacer algo extraordinario, sino en dejar de repetir aquello que te ha llevado hasta ella.

Autor: José Manuel Gómez   – 

Foto: X (Twitter)Força Lleida

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