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El conjunto de Álex Formento visita al Ourense después de competir ante el Estudiantes; el reto pasa ahora por sostener ese nivel durante todo el encuentro y buscar una victoria que dé continuidad al crecimiento del equipo.
El sábado espera el Paco Paz, una de esas pistas en las que no basta con jugar bien durante algunos minutos. El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma se encontrará enfrente a un Ourense que necesita recuperar terreno en la Liga y que cuenta con argumentos ofensivos para convertir cualquier desconexión en un problema. Los mallorquines llegan después de medirse al Movistar Estudiantes, uno de los grandes aspirantes al ascenso, y aunque el marcador de Son Moix terminó reflejando un 78-94, el partido dejó una lectura que va más allá de la derrota: durante 32 minutos, el equipo de Álex Formento fue capaz de sostener el pulso a una plantilla de enorme profundidad. Ahora toca comprobar cuánto de aquella versión puede llevarse a Galicia.
Ese es el punto de partida para el próximo compromiso de los mallorquines, que este sábado 31, a las 19:00 horas, visitan al Club Ourense Baloncesto en el Pazo dos Deportes Paco Paz. La sexta jornada de Primera FEB presenta un desafío diferente, pero con una exigencia muy parecida: demostrar que el equipo de Álex Formento está preparado para competir con regularidad, lejos de casa y frente a un rival que también tiene argumentos para castigar cualquier desconexión.
El resultado contra Estudiantes no suma en la clasificación, pero sí dejó una imagen que el Fibwi necesita convertir en algo más que un buen recuerdo. La defensa zonal planteó problemas al conjunto madrileño, la circulación ofensiva permitió encontrar situaciones favorables y varios jugadores asumieron responsabilidades. El problema llegó cuando el rival elevó su intensidad y el partido entró en ese territorio en el que la calidad individual y las rotaciones pesan tanto como el planteamiento inicial. El Fibwi deberá aprender de ese desenlace sin olvidar todo lo que hizo bien antes de que el encuentro se le escapara.
El conjunto gallego, dirigido por Moncho López, ha construido una plantilla con una combinación de jugadores experimentados, capacidad anotadora exterior y recursos para jugar cerca del aro. Su inicio liguero refleja esa doble cara: comenzó con dos victorias, ante el Grupo Ureta Tizona Burgos (91-71) y el Inveready Gipuzkoa (90-86), pero después encadenó dos derrotas frente al Grupo Alega Cantabria (86-101) y el HLA Alicante (79-83). El pasado fin de semana volvió a quedarse sin premio en la pista del Iberolea Palencia, donde perdió por 84-80 después de haber dominado durante buena parte del encuentro.
Ese último resultado ofrece una pista interesante, aunque no una garantía para el Fibwi. Ourense llegó a disponer de una ventaja de 16 puntos en Palencia y se marchó al descanso con diez de margen, pero acabó cediendo en los minutos decisivos. Es un precedente que muestra tanto su capacidad para imponer el ritmo como la dificultad que ha encontrado para cerrar algunos partidos. Los mallorquines tendrán que estar preparados para un equipo que puede abrir brecha con rapidez y que, incluso cuando pierde el control del marcador, conserva argumentos para volver a meterse en el encuentro.
La Copa de España también ha dejado una muestra de su potencial ofensivo. El Ourense superó al CB Prat por 86-103 en los dieciseisavos de final y avanzó a la siguiente ronda, donde se enfrentará al Palmer Basket Mallorca Palma. Por tanto, los gallegos llegan a la cita con una semana de tres partidos y con la necesidad de gestionar el desgaste, pero también con la confianza que puede proporcionar una victoria copera a domicilio.
Entre los nombres propios del rival destaca Martín Fernández, uno de sus principales referentes ofensivos. El escolta español ya fue decisivo en las primeras jornadas y anotó 20 puntos en el encuentro ante el HLA Alicante. Su capacidad para generar puntos convierte su defensa en una de las tareas prioritarias para el Fibwi, que deberá evitar que encuentre situaciones cómodas para lanzar o atacar el aro.
A su lado, el Ourense cuenta con diferentes perfiles que obligan a repartir la atención defensiva. El letón Toms Leimanis aporta dirección y amenaza exterior; Xabi Oroz combina organización, rebote y lectura del juego; y Sesan Russell añade otra opción para producir desde el perímetro. En las posiciones exteriores también aparecen Marc García y el portugués Diogo Saraiva, mientras que el checo Jan Zídek y el estadounidense Sean McDonnell ofrecen recursos para anotar y competir en el juego interior.
La rotación interior se completa con Martín Iglesias, Eddy-Valentino Pinedo y Javier Nicolau, que se ha incorporado al equipo después de perderse las primeras jornadas por lesión. La disponibilidad de cada jugador puede variar y convendrá comprobar la convocatoria definitiva, pero la estructura de la plantilla deja claro que el Fibwi no podrá concentrar toda su atención en una sola referencia. Ourense dispone de distintas vías para hacer daño y puede cambiar la forma de atacar según las ventajas que encuentre.
La clave para los de Formento estará en defender con disciplina, cerrar el rebote y evitar que el partido se convierta en un intercambio de canastas. Los 101 puntos encajados ante Cantabria recuerdan que el conjunto gallego también puede sufrir cuando el rival encuentra continuidad ofensiva, aunque su victoria en Copa demuestra que tiene capacidad para castigar a una defensa que pierde el orden. El Fibwi necesitará encontrar el equilibrio entre la agresividad para generar pérdidas y la prudencia para no conceder tiros liberados.
El Fibwi no viaja a Ourense con la obligación de repetir exactamente el encuentro del domingo, porque cada rival plantea problemas diferentes. Sí debe conservar algunas de las cosas que funcionaron ante el Estudiantes. La defensa zonal permitió incomodar a un equipo con mucho talento, la circulación ofensiva ayudó a encontrar lanzamientos y el conjunto mallorquín mostró personalidad para sostener la ventaja durante la primera mitad. Esa capacidad para competir es un punto de apoyo importante en una temporada en la que el equipo todavía está construyendo sus automatismos.
Los números del último partido también explican dónde puede crecer. El Fibwi anotó diez triples, por los dieciocho del Estudiantes, y perdió la batalla del rebote por 34-39. No se trata de exigir que el equipo gane siempre esos apartados, sino de reducir las diferencias que terminan acumulándose cuando el rival consigue encadenar varias posesiones productivas. En un encuentro que se prevé exigente, controlar los pequeños detalles puede marcar la frontera entre llegar con opciones al último cuarto o tener que perseguir el marcador.
En ataque, jugadores como Shilo Jackson y Lysander Bracey terminaron con 16 puntos cada uno frente a los madrileños, mientras que Đorđe Simeunović sumó 13 y Osvaldas Matulionis aportó 12. El Fibwi necesita que esa producción tenga continuidad y que el peligro no dependa únicamente de rachas individuales. Cuantas más amenazas consiga presentar, más difícil será para el Ourense ajustar su defensa y cargar toda la presión sobre los principales anotadores mallorquines.
También será importante la respuesta mental cuando lleguen los momentos complicados. En sus primeras jornadas, el Fibwi ha vivido finales ajustados, remontadas parciales y partidos que se han decidido cuando el rival ha conseguido imponer su ritmo. La visita al Paco Paz exige dar un paso más en ese aprendizaje: mantener la concentración cuando el adversario acelere, no precipitarse si el marcador se complica y entender que la solidez colectiva debe acompañar al talento durante los cuarenta minutos.
El encuentro llega con ambos equipos necesitados de encontrar continuidad en la competición. El Ourense quiere recuperar el camino de la victoria en Liga después de tres derrotas consecutivas entre sus compromisos ligueros más recientes, mientras que el Fibwi busca dar valor a las buenas sensaciones que dejó ante el Estudiantes y seguir sumando después de su triunfo en el derbi frente al Bàsquet Menorca. Los gallegos jugarán en casa y cuentan con argumentos para exigir mucho; los mallorquines, por su parte, viajan con la referencia de haber competido ante una plantilla de enorme nivel.
No será suficiente con jugar bien durante media hora ni con ofrecer fases de buen baloncesto. El Fibwi necesita convertir la resistencia mostrada ante el Estudiantes en una actuación más completa, con capacidad para controlar los ritmos, proteger el rebote y responder cuando el partido reclame paciencia. El Ourense pondrá a prueba precisamente esas cuestiones, porque tiene anotación, experiencia y recursos para aprovechar cualquier bajón.
La visita al Paco Paz no resolverá por sí sola todas las dudas de este inicio de temporada, pero sí puede ayudar a medir el siguiente paso del proyecto de Álex Formento. El Fibwi ya ha demostrado que puede competir contra un rival de los que aspiran a todo. Ahora le toca trasladar esa convicción a una pista complicada y buscar que el esfuerzo tenga recompensa en la clasificación.
Porque las buenas sensaciones son necesarias, pero en una liga tan exigente también hay que saber convertirlas en victorias. Y el sábado, en Ourense, el Fibwi tendrá una nueva oportunidad para empezar a hacerlo.
Fotografía de Frede Pons
Autor: Vicenç Ropero
