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El equipo de Álex Formento visita este martes al CB Starlabs Morón en una eliminatoria a partido único que puede servir para prolongar las buenas sensaciones de Menorca. La primera victoria liguera ha abierto una ventana de esperanza; ahora toca demostrar que el equipo está preparado para dar continuidad a su crecimiento.
Hay victorias que no solucionan todos los problemas, pero ayudan a mirar el siguiente partido de otra manera. El Fibwi Mallorca Bàsquet Palma lo comprobó el pasado sábado en Bintaufa, donde se impuso al Hestia Menorca por 67-72 y encontró, después de tres derrotas consecutivas, un motivo para recuperar la confianza. No fue una victoria que borrara las dudas de las primeras jornadas, ni mucho menos, pero sí una señal de que este equipo tiene argumentos para competir cuando consigue sostener su esfuerzo y encontrar respuestas en los momentos delicados.
Ahora llega la Copa de España, una competición que ofrece al conjunto de Álex Formento la oportunidad de dar continuidad a ese primer paso. El Fibwi visita este martes al CB Starlabs Morón, conjunto de Segunda FEB, en el Pabellón Alameda, con el objetivo de superar una eliminatoria que no admite correcciones posteriores. El encuentro comenzará a las 20:30 horas y el premio será un billete para los octavos de final. No hay margen para pensar demasiado en lo que vendrá después: primero hay que ganarse el derecho a seguir.
El derbi de Menorca dejó elementos a los que agarrarse. El Fibwi supo levantarse después de un inicio complicado, encontró en Đorđe Simeunović y Shilo Jackson dos piezas fundamentales para sostener el partido y contó con la aportación de Adrià Moncanut para darle consistencia a su juego. El equipo terminó imponiéndose gracias a una actuación colectiva que combinó acierto cerca del aro, trabajo en el rebote y capacidad para resistir cuando el encuentro volvió a igualarse.
La lectura más importante, sin embargo, no está únicamente en el marcador. Después de las derrotas ante Palmer Basket, Grupo Alega Cantabria y Alimerka Oviedo, el Fibwi necesitaba comprobar que podía competir durante los momentos decisivos sin dejar que las dificultades se llevaran por delante todo el trabajo anterior. En Menorca encontró esa respuesta, aunque todavía debe demostrar que puede convertirla en una costumbre.
La visita a Morón llega en un momento interesante para comprobarlo. La Copa cambia el escenario, el ambiente y la naturaleza del desafío, pero mantiene intacta una de las grandes exigencias de este deporte: ser capaces de sostener el plan de partido cuando el rival aprieta. El Fibwi no necesita demostrar que ha resuelto de golpe todas sus carencias; necesita seguir avanzando, encontrar continuidad y confirmar que lo visto en Bintaufa puede ser algo más que una buena tarde.
Además, la competición ofrece una motivación añadida. En la liga, cada jornada forma parte de una carrera larga en la que habrá tiempo para corregir, crecer y recuperar terreno. En la Copa, en cambio, cada partido es una puerta que se abre o se cierra. El equipo mallorquín tiene ante sí la posibilidad de sumar una victoria que refuerce su confianza y le permita seguir disfrutando de una competición que puede aportar mucho más que una simple distracción del calendario liguero.
El CB Starlabs Morón es un adversario al que conviene mirar con respeto. El conjunto sevillano compite en Segunda FEB, está dirigido por Francisco José Tomé y juega en un Pabellón Alameda que será uno de los factores que el Fibwi deberá gestionar. La diferencia de categoría sitúa al equipo balear ante una oportunidad sobre el papel, pero no le concede ninguna ventaja cuando el balón empiece a volar.
El Morón ha construido una plantilla con una mezcla de jugadores que conocen el baloncesto nacional y perfiles físicos capaces de plantear dificultades en ambos lados de la pista. Entre sus nombres destacan el base Gastón «Tucu» Zalazar, que regresó al club después de formar parte del equipo que logró el ascenso a Primera FEB en la temporada 2023-2024, y el ala-pívot estadounidense Joe Pleasant, incorporado para aportar energía, capacidad atlética y amenaza ofensiva. También figuran en su plantilla el base Pablo Sánchez, el escolta Miguel Ayesa, el alero José Alberto Jiménez y los interiores Soulemane Chabi-Yo y Rick Issanza, este último con sus 2,16 metros como presencia destacada cerca del aro.
El conjunto andaluz ya ha demostrado que puede sacar adelante encuentros exigentes. En octubre superó al Tres Cantos por 93-90 después de una prórroga, en un partido en el que tuvo que remontar un mal comienzo y resistir el acierto exterior del rival. Su entrenador, Francisco Tomé, puso entonces el acento en la importancia de competir incluso cuando el juego no alcanza el nivel deseado. Una semana después, el Morón cayó por un ajustado 68-67 ante el filial de Movistar Estudiantes, en un encuentro que se decidió por detalles y en el que el equipo tuvo opciones de llevarse la victoria.
Ese recorrido reciente dibuja un rival que todavía busca regularidad, pero que puede complicar las cosas si encuentra ritmo y confianza. El Fibwi deberá vigilar especialmente las pérdidas, controlar el rebote y evitar que el partido se convierta en un intercambio de golpes en el que la energía del público y el impulso local favorezcan al conjunto sevillano. La superioridad de categoría solo tendrá valor si se traduce en concentración, intensidad y decisiones acertadas sobre la pista.
La Copa de España FEB alcanza su tercera edición y reúne a equipos de Primera FEB y Segunda FEB, además de la presencia de Marín Ence Peixegalego, de Tercera FEB, en la fase previa. Tras una primera fase de grupos disputada en septiembre, los equipos de Primera FEB se incorporan ahora a las eliminatorias, en las que los conjuntos de categoría inferior disfrutan de la ventaja de jugar en casa.
El formato tiene un atractivo evidente: no basta con tener una plantilla más larga o una trayectoria superior, porque todo se decide en una sola noche. La competición permite que los equipos encuentren un objetivo adicional en medio de la temporada y abre la posibilidad de construir una trayectoria que, partido a partido, conduzca hasta la fase decisiva del torneo. Para el Fibwi, superar al Morón supondría alcanzar los octavos de final, previstos para los días 17 y 18 de noviembre.
No es necesario convertir la Copa en una obligación que añada presión a un proyecto que todavía está dando sus primeros pasos en Primera FEB. Pero tampoco sería justo tratarla como una competición secundaria sin valor. Cada victoria contribuye a consolidar hábitos, refuerza la confianza del grupo y ofrece al cuerpo técnico nuevas oportunidades para evaluar la evolución del equipo ante diferentes escenarios. Y, en una temporada en la que el objetivo principal es asentarse en la categoría, cualquier experiencia que ayude a crecer tiene su importancia.
El reto será encontrar el equilibrio entre la ambición y la responsabilidad. El Fibwi tiene razones para creer después de Menorca, pero la mejor forma de alimentar esa confianza consiste en volver a competir bien. La Copa no espera a nadie y el Morón tendrá la oportunidad de aprovechar su pista para tratar de dar la sorpresa. El conjunto mallorquín deberá responder desde el primer minuto, sin confiarse por la diferencia de categoría y sin olvidar que el encuentro se resolverá por lo que suceda en la cancha.
El viaje a Morón llega antes de regresar a la exigencia de la liga, donde el próximo domingo espera Movistar Estudiantes en Son Moix. El calendario no concede demasiado tiempo para recrearse en las victorias ni para lamentarse por las derrotas. Por eso, el partido de Copa puede convertirse en una prueba valiosa para medir la capacidad del equipo de enlazar esfuerzos positivos y trasladar a un nuevo escenario las sensaciones recuperadas en Menorca.
Álex Formento y sus jugadores tienen ante sí una oportunidad doble: luchar por continuar en la competición y confirmar que la primera victoria liguera ha dejado algo más que alivio. Para conseguirlo, el Fibwi deberá competir con personalidad, cuidar los detalles y entender que el camino hacia la consolidación se construye precisamente en noches como esta, en las que no hay una clasificación que permita aplazar las respuestas.
El triunfo en Bintaufa fue un primer paso, no una meta. Ahora toca comprobar si el equipo puede dar el siguiente.
Porque los brotes verdes necesitan continuidad para convertirse en algo más. Y la Copa ofrece al Fibwi una nueva oportunidad para demostrar que los de Menorca no fueron una excepción, sino el comienzo de una respuesta.
Fotografía de Moi Valera
Autor Vicenç Ropero
