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Mirai Euskotren resiste hasta el descanso, pero cuando Azulmarino apretó el acelerador en el tercer cuarto, se vio superado; en el tramo final maquilló el marcador de la mano de Tate (59-71) y concluirá la jornada todavía situado en la zona alta.
Faltaban alrededor de cinco minutos para el final, con el partido ya sentenciado con diferencias que rondaban los veinte puntos en favor de las visitantes y en el banquillo rival Alba Torrens se levantaba, se giraba hacia sus aficionados en la grada y con el puño cerrado festejaba una canasta de sus compañeras luciendo una sonrisa de esas que traslucen más de lo que muestran. Porque en esa sonrisa estaba lo que le hace seguir jugando con su palmarés y con sus años; podría decir que en su rostro se reflejaba que le gusta seguir en la cancha, pero creo que no me equivoco demasiado si afirmo que se parecía más al placer de seguir ganando.
Una sonrisa de enseñar el colmillo, de fiereza, de seguir mordiendo, una sonrisa de grande en definitiva y la grande entre las grandes del baloncesto español ha ido a dar en un club que también ha decidido ser grande. Y podrán decirme que con millones es fácil ser grande y no les faltará razón, pero Azulmarino demostró en el Gasca que ya es un grande de la liga, no por su nómina de estrellas, sino por lo que éstas hacen sobre la pista. Klara Holm rozó el triple doble -al descanso ya rondaba el doble doble-, Alexander se fue a los veinte puntos sin hacer ruido, Dembele pudo haber firmado tres acciones de jugada de la jornada de haber tenido un toque de muñeca más suave…
Y ante el poderío del plantel balear, bastante hizo Mirai en la primera parte. Con la sabida baja de Irene y con Remi dando el susto al poco de empezar, desde el principio se vio que el rival era distinto al de las jornadas previas. Poquito a poco las mallorquinas comenzaron a llevar la voz cantante, con la base sueca dirigiendo las operaciones y una Dembele acertada de inicio. Se llegaba al primer intermedio con un -6 y la sensación de que costaba un mundo anotar ante la intensidad rival. El segundo cuarto comenzó por los mismos derroteros, con una diferencia que crecía en favor de las visitantes sin que nos diéramos cuenta. Y ahí llegó la reacción de Ibaeta para voltear el partido desde la línea de tres: Robinson, Itzi por dos veces y una Remenárová de vuelta a la cancha tras la caída inicial, daban la vuelta al marcador (27-25) y sacaban de sus casillas al preparador visitante.
Desde ese momento en que Mirai tomó el mando en el marcador, Azulmarino reaccionó. Al descanso largo volvían a marcharse seis arriba (31-37) y en la reanudación apretaban aún más para romper el partido. Klara Holm se montaba en la moto y dirigía el estirón, anotando, asistiendo, reboteando y asumiendo sin rechistar cambios en los bloqueos que le emparejaban con jugadoras mucho más grandes; frente a determinados equipos tengo la sensación que se aprecia mejor la categoría -léase la grandeza- en la forma de asfixiar los ataques rivales que en la facilidad para resolver los suyos.
Son esos equipos -todo aficionado les sabe poner nombre- que parece que no hacen nada y cuando miras el marcador están quince arriba. Alexander había ido sumando sin aparente esfuerzo y cuando cometió la tercera falta y pudiérase pensar que cabría una nueva oportunidad de reacción para Mirai, volvió a aparecer Dembele -primero al cuatro, luego al cinco- para romper de fuera a adentro con reverso incluido y protagonizar tres acciones de highlights… si hubieran terminado en canasta -la que quizás aparezca sea el gorro de Khadija-. Ante el apretón balear, las donostiarras se vieron superadas: pérdidas, errores, incapacidad para encontrar huecos en la defensa rival. Azu rotaba buscando la combinación pero no había forma.
Con seis minutos y medio por jugar y catorce abajo en el marcador era ahí o nunca. Y nunca fue. Cuando debía apretar el cuadro local, sentenció el visitante; ya saben, Alba Torrens como si estuviera empezando en esto, celebrando cada canasta que hacía más grande la brecha, Holm a lo suyo, Zeta reboteando tanto como poco atrevida para lanzar y Tate queriendo mejorar sus estadísticas cuando de nada servía ya. 59-71 y la sensación de que un grande había pasado por el Gasca.
Mirai Euskotren Ibaeta 59 (11+20+10+18): Lara González (7), Robinson (6), María Erauncetamurgil (4), Remenárová (5), Faye (12) -cinco inicial- Tate (13), Capel (4), Ariztimuño (8), Washington.
Azulmarino Mallorca Palma 71 (17+20+18+16): Holm (14), Blanca Millán (3), Alba Torrens (11), Dembele (15), Alexander (20) -cinco inicial- Diallo, Grande, Arrojo (4), España (3), Ejim (1).
Autor: Alex Andreu
Foto de: FEB
