Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Hay pistas en las que ganar cuesta un poco más, no necesariamente porque el rival sea mejor, sino porque el tiempo parece haber ido acumulando historias, cuentas pendientes y alguna que otra conversación que todavía resuena cuando el balón vuelve a ponerse en juego. El Príncipe Felipe es una de ellas para el iLERNA Lleida, que este domingo, a las doce del mediodía, visita al Casademont Zaragoza en la cuarta jornada de la Liga Endesa con la necesidad de recuperar sensaciones y, de paso, demostrar que lo ocurrido en Valencia no fue una de esas tardes extraordinarias que se recuerdan durante semanas, pero que después cuesta repetir.
El equipo de Gerard Encuentra llega a Zaragoza con una victoria y dos derrotas. La primera jornada dejó una de esas alegrías que sirven para creer, con el histórico triunfo por 100-105 en la pista del vigente campeón, pero después llegaron los tropiezos ante el Burgos en el Barris Nord (81-94) y frente al Obradoiro en Santiago (91-89). Dos partidos distintos, aunque con un desenlace parecido: el Lleida compitió, encontró argumentos para discutir el resultado y terminó marchándose sin premio. En Galicia, de hecho, tuvo la última posesión para forzar la prórroga. La pelota de Darius McGhee no quiso entrar y el viaje de vuelta se hizo un poco más largo.
No hay motivo para encender las alarmas cuando la temporada apenas comienza, pero tampoco para conformarse con la explicación de que el equipo está cerca. En una competición como la ACB, las buenas sensaciones ayudan, aunque son los partidos que se cierran los que terminan dando tranquilidad a una plantilla. El Lleida necesita recuperar la solidez de Valencia, evitar que los rivales abran brecha demasiado pronto y encontrar más caminos hacia el aro para no depender en exceso de la inspiración de sus exteriores.
El Casademont Zaragoza presenta un balance de dos victorias y una derrota, ocupa la séptima posición y ha construido su buen comienzo lejos de casa. Ganó en Tenerife por un ajustado 80-81 y se impuso con autoridad al Coruña por 71-92, pero todavía no conoce la victoria ante su público, después de caer frente al Valencia Basket por 82-97. Los aragoneses quieren cambiar esa estadística y convertir el Príncipe Felipe en un lugar donde los puntos empiecen a quedarse en casa.
El equipo de Gonzalo García de Vitoria cuenta con recursos para hacerlo. Justin Jaworski es una de sus principales referencias anotadoras, mientras que jugadores como Nico Brussino, Trae Bell-Haynes, Gabriel Olaseni y Guillem Vives ofrecen alternativas para castigar los errores del rival. Zaragoza ha demostrado capacidad ofensiva y eficacia en el lanzamiento, dos virtudes que obligarán al Lleida a defender con concentración, sin conceder tiros cómodos ni permitir que el encuentro entre en un intercambio de canastas que favorezca a los locales.
Para los burdeos, la primera tarea será competir desde el salto inicial. En los últimos encuentros han tenido que remar contra marcadores adversos y, aunque la reacción ha llegado en algunos momentos, jugar siempre con el agua al cuello termina pasando factura. McGhee y James Batemon volverán a ser piezas importantes en ataque, pero el equipo necesitará también la aportación de Melvin Ejim, Oriol Paulí, Mikel Sanz y Zacharie Perrin, además de controlar el rebote y hacerse fuerte cerca de su propia canasta.
Porque ganar fuera de casa exige algo más que una buena racha de acierto. Hace falta sostener el esfuerzo cuando el rival aprieta, encontrar soluciones cuando el plan inicial deja de funcionar y entender que cada posesión cuenta, incluso aquellas que no aparecen en los resúmenes de la jornada.
El partido llega, además, con un recuerdo todavía reciente de la pasada temporada. Cuando el Zaragoza peleaba por la permanencia, el Lleida, que ya había asegurado la suya, perdió con contundencia ante el Andorra por 88-116. Después de aquel encuentro, Gonzalo García de Vitoria dejó unas declaraciones que no sentaron bien en el entorno burdeos: «Sabíamos que no iba a haber competición». Gerard Encuentra respondió con claridad, defendiendo a su equipo y recordando que cada club debía preocuparse de ganar sus propios partidos.
Aquella discusión pertenece al pasado, pero el reencuentro añade un ingrediente más a una mañana que ya tiene suficiente importancia por lo que ocurre en la clasificación. No hace falta convertirlo en una guerra ni alimentar una polémica que se resolverá donde debe hacerlo, sobre la pista. Sin embargo, tampoco hay que fingir que estas cosas no existen. En el deporte, algunas frases se olvidan con rapidez y otras quedan guardadas hasta que llega la oportunidad de responder con el balón en las manos.
Hay otra cuenta pendiente: el Lleida no ha conseguido ganar en sus visitas históricas al Príncipe Felipe, ni en la etapa actual ni en los tiempos del antiguo Bàsquet Lleida. Las estadísticas están para conocerlas, no para obedecerlas, pero romper una racha así siempre tiene un valor añadido. Y Zaragoza, por su parte, necesita estrenarse en casa para confirmar que su buen inicio no depende únicamente de lo que es capaz de hacer lejos de su gente.
El domingo se enfrentarán, por tanto, dos equipos que tienen motivos para buscar la victoria y razones para no confiarse. El Zaragoza quiere convertir su pabellón en un territorio fiable; el Lleida necesita detener la caída y recuperar la convicción con la que empezó la temporada. La clave estará en la energía, el rebote, la defensa y, sobre todo, en la capacidadde mantener la cabeza fría cuando el partido llegue a sus minutos decisivos.
El equipo de Encuentra ya sabe que puede asaltar una pista como la del Valencia. También ha comprobado en Burgos y Santiago que jugar bien durante determinados tramos no siempre basta para llevarse el premio. Ahora toca juntar las dos lecciones: salir con personalidad, competir desde el primer minuto y no esperar a verse contra las cuerdas para enseñar los dientes.
El Príncipe Felipe espera al Lleida con una historia que todavía no ha conseguido cambiar. El domingo tendrá una nueva oportunidad para hacerlo. Y, a veces, en una temporada que acaba de empezar, una victoria fuera de casa puede servir para mucho más que sumar dos puntos: puede devolverle a un equipo la certeza de que el camino sigue estando ahí, aunque las últimas curvas hayan sido difíciles.
Autor: José Manuel Gómez – Foto: X (Twitter)Força Lleida
