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Mirai Euskotren afronta la visita de Azulmarino Palma con la posibilidad de quedarse en lo alto de la tabla con el contador de derrotas en blanco; enfrente tendremos a un recién ascendido con ambiciones de grande y dinero para hacerlas reales.
Cuando se anunciaron los fichajes de Klara Holm y Kayla Alexander, una plaza de playoff se cerró para el resto de equipos, cuando se llevaron a Blanca Millán quitaron posibles armas a rivales directos por la zona noble, cuando se llevaron a Sika Kone -y de propina a Alima Dembele- adelantaron por el arcén a varios, cuando… Si su plantel en Challenge ya era de primera categoría, con jugadoras como María España, Carmen Grande, Iris Junio y de remate la incorporación mediada la temporada de la inmensa Alba Torrens, lo de este año en Liga Femenina ha ido aún más lejos
Sobre el papel, las baleares tienen plantilla de sobra para entrar directamente en semifinales; luego quizás la temporada diga otra cosa, pero el inicio, con sendas victorias de enorme prestigio ante Valencia y Girona, apunta a que la realidad se asemeja bastante a lo imaginado. Vienen de derrotar con suficiencia a Cadí y se sitúan en lo alto de la clasificación junto a Casademont y al propio Mirai Euskotren; y todo ello sin que Kone haya podido debutar y con las bajas de Green o Mbulito.
Con la nómina de jugadoras citadas anteriormente -a las que podríamos añadir a Belén Arrojo, Morgan Green o la ex de IDK Nicole Ejim- decir que desde la dirección del club mallorquín se ha hecho una apuesta fuerte para su estreno en Liga Femenina es una redundancia. Habrá opiniones y gustos, podremos discutir especialmente que la empresa que da nombre al equipo sea al mismo tiempo patrocinador de la federación que organiza la competición, pero como aficionado al baloncesto femenino, sólo pido una cosa: que la apuesta no sea efímera. La cantera balear es prolífica y contar con un proyecto sólido y duradero en la élite debería consolidar a la isla como un nuevo centro de referencia en el basket de mujeres.
Hace apenas un mes, Mirai Euskotren y Azulmarino se veían las caras en un duelo de pretemporada; en aquella ocasión la victoria fue clara para las chicas de Azu Muguruza por un contundente 73-53. Cierto que el conjunto de Palma acababa de iniciar su rodaje, cierto que faltaban jugadoras disputando todavía el Mundial, cierto que las últimas incorporaciones del equipo balear ni siquiera habían llegado a la isla. Pero no es menos cierto que aquel día Mirai se cascó un primer cuarto de escándalo.
Cuando uno mira las plantillas y los partidos jugados previamente en lo poco que llevamos de liga, podemos presumir que el encuentro de este próximo sábado en el Gasca puede ser un choque de estilos. Azulmarino con un juego más alegre, más ofensivo y Mirai con un juego más construído desde la defensa; como si Klara Holm no fuera una de las mayores especialistas defensivas de la competición o Alexander no fuera la mejor reboteadora hasta ahora. O como si Ibaeta no pudiera correr y anotar.
De cara al partido, el conjunto guipuzcoano tendrá la más que probable baja de Irene Murua; la arrasatearra ya estuvo ausente en los dos últimos encuentros y mediada esta semana el club hacía público el parte médico que hablaba de una “leve rotura en el gastrocnemio medial de la pierna derecha” y que la evolución marcaría su disponibilidad. Su ausencia limita la rotación obliga a estar más minutos en cancha a otras jugadoras y debe forzar la imaginación en los sistemas defensivos, pero, al menos en cuanto a los marcadores, el equipo ha podido paliar su baja.
Los golpes recibidos por Paige Robinson en los dos últimos compromisos pueden causarle molestias, pero pudo completar el duelo de Leganés -siendo la MVP- y su presencia no se pone en duda. La de Illinois es un lujo para este equipo y es la clase de jugadora que podría acabar en un grande -mismamente en Azulmarino- y su poder ofensivo debe ser el puntal al que agarrarse. El compromiso defensivo no se pone en duda y debe ser la clave para reducir el poder anotador del rival -88 puntos a Valencia, 89 a Girona-.
Hacer el partido lo más cerrado posible, sumar puntos desde todas las posiciones, que Imani Tate pueda encontrar sus rachas, que Sacha vuelva a ser el espejismo de las dos primeras jornadas, que Faye pueda frenar a Alexander, que Itzi y Lara sigan atreviéndose, que Remi, que María… Todo tiene que ser perfecto para poder ganar a un grupo del nivel del que dirige Alberto Antuña. Puede parecer un imposible, pero Ibaeta ya lo ha hecho antes.
Autor: Alex Andreu
Foto de: Mirai Euskotren Ibaeta
